Solidaridad antimilitarista y noviolenta con Venezuela: declaración de la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe

Compartir

Publicado originalmente en el sitio web de la RAMALC, el 24 de mayo de 2017

Hay antimilitaristas, objetoras de conciencia, noviolentas y pacifistas en Venezuela. También hay organizaciones integrantes de nuestra Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe, Ramalc. Para todas ellas nuestro abrazo, nuestra solidaridad y nuestro acompañamiento. Las queremos vivas, sanas y libres.

En estos días, la comunidad de defensores y defensoras de derechos humanos en Venezuela está siendo objeto de persecución y represión por cuenta de sus actividades. Por eso, extendemos a ellos y a ellas nuestra solidaridad y apoyo; estamos y seguiremos atentos para denunciar dichas persecuciones.

Venezuela experimenta un ciclo de manifestaciones realizadas masivamente de manera pacífica -como reconoció la Fiscal General del país- en ciudades, pueblos y comunidades rurales- tras preocupantes decisiones del gobierno de Nicolás Maduro, entre ellas: aprobar un decreto de estado de excepción que ha sustituido a la Constitución; decisiones en materia económica que han aumentado la pobreza en el país y generado escasez de medicamentos y alimentos; haber suspendido el derecho a la participación mediante el voto; erosionar las atribuciones del Parlamento y la Fiscalía General de la República y aprobar e implementar un plan de ocupación militar del territorio bajo el nombre de “Plan Zamora”.

No queremos represión contra quienes ejercen sus derechos, en Venezuela ni en ningún lugar del mundo. No queremos represión militarizada como quienes por manifestarse o querer manifestarse sufren juicio y prisión militar en Venezuela. El uso de la justicia militar contra civiles ha ido en aumento en este último año y se ha convertido en una práctica represiva constante que pretende anular a la justicia civil.  Ha habido más de 40 personas asesinadas en el contexto de manifestaciones, además de cientos de heridos y detenidos, casi 300 de ellos pasados a tribunales militares en este último tiempo. Estas denuncias, hechas por organismos de Derechos Humanos independientes venezolanos, se multiplican día a día demostrando que es una escalada en la militarización que vive Venezuela

Queremos se detenga el proceso de militarización que vive Venezuela mediante, por ejemplo, la conformación de Milicias conformadas por trabajadores y civiles que reciben armamento y formación militar y que están bajo el mando y tutela de la fuerza armada nacional bolivariana. La participación en dichas milicias es obligatoria. Además, se han incorporado a grupos de civiles armados para la represión a los manifestantes.

La realización de planes militares para afrontar una crisis económica y social, no hace más que agudizar la militarización que vive el país, como sucede actualmente con el plan Zamora. Diferentes organizaciones de derechos humanos, movimientos sociales e incluso corrientes del propio chavismo han calificado al gobierno de tener prácticas que no pueden estar más alejadas de lo que se considera revolucionario, como cuando se violan los derechos humanos y se militariza la sociedad. Por las mismas razones creemos que el momento de actual dificultad y descontento popular de ninguna manera puede ser excusa para la intervención extranjera y violenta contra la soberanía del pueblo venezolano.

Felicitamos a quienes persisten en la noviolencia como forma de manifestarse, sin caer en la provocación violentista que implica todo este proceso de militarización. La creatividad y originalidad que han demostrado estas manifestaciones noviolentas constituyen un recurso social disponible para salir del atolladero político y social que vive Venezuela hoy día. Por ello llamamos al amplio movimiento noviolento, antimilitarista y objetor de conciencia de Latinoamérica y el mundo a acompañar, dar seguimiento y respaldo moral a quienes hacen resistencia noviolenta a la militarización en Venezuela.

Le extendemos nuestras palabras de aliento a los familiares de las víctimas de la represión, y solicitamos que todas las situaciones sean investigadas y aclaradas, y sus responsables materiales e intelectuales sancionados.

El gobierno venezolano debe abstenerse de continuar enfrentando el descontento con represión, y debe permitir salidas democráticas, constitucionales y pacíficas a la actual crisis que experimenta el país.

Finalmente, hacemos extensiva nuestra solidaridad a todo el pueblo venezolano en su lucha noviolenta.

RAMALC, 24 de mayo de 2017

Suscribe:

  • Comité Ejecutivo de la Internacional de Resistentes a la Guerra