Desde la Red AntiMilitarista de América Latina y el Caribe (RAMALC), ante la situación que hoy vive Venezuela, rechazamos el bombardeo sobre territorio venezolano por parte de Estados Unidos, el cual ha afectado también a la población civil.
¿Un bombardeo no es acaso el primer paso en una estrategia que busca invadir, sacar los recursos que quieran y poner las bases militares que pretenden?
Así lo ha declarado recientemente. el presidente de los Estados Unidos.
Condenamos esta acción militar estadounidense, así como hemos condenado cada violación a los DD.HH. por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Rechazamos la violencia y la opresión, vengan de donde vengan. Alertamos que esta espiral de autoritarismos amenaza la soberanía venezolana y la estabilidad de toda la región; es la continuidad histórica de una larga lista de intervenciones militares de ese Estado, guiadas siempre por intereses geoestratégicos.
Hemos rechazado también la dictadura de Nicolas Maduro, denunciada por quienes sostienen una lucha antimilitarista por Venezuela, pero nuestra lucha antidictatorial no justifica la invasión imperial en territorios latinoamericanos.
Ningún bombardeo se justifica. Las guerras solo profundizan la pobreza y exacerban las violencias existentes.
Si esta agresión no recibe una condena internacional amplia y no se detiene este comportamiento, entonces ya no existirá ningún orden internacional, salvo la ley del más fuerte.
¿Cómo construir un antimilitarismo antiimperialista, solidario con quienes sufren y con quienes anhelan cambios en Venezuela?
Nuestra respuesta es hacer un llamado a la solidaridad de los pueblos Latinoamericanos a poner el cuidado de la vida en el centro de la geopolítica internacional, a priorizar la dignidad de los pueblos y comunidades más allá de cualquier agenda multilateral.
Condenamos la acción militar de Estados Unidos y cualquier intento de invasión. Sobre todo, nos solidarizamos con el pueblo venezolano, tanto dentro como fuera de sus fronteras.
NADA JUSTIFICA NINGÚN MILITARISMO
Preguntas
¿Vamos a permitir que la lucha contra una dictadura se use para justificar una invasión imperial en América Latina?
¿Acaso las bombas han traído alguna vez soluciones, o solo profundizan la pobreza y la violencia?
¿No es evidente que este bombardeo es el primer paso para saquear recursos e instalar bases militares?
¿Por qué elegir entre opresores? ¿No debemos condenar la violencia y el autoritarismo vengan de donde vengan?
Si no frenamos esta agresión ahora, ¿estamos aceptando que en el mundo solo rija la ley del más fuerte?
¿Cuándo pondremos el cuidado de la vida y la dignidad de los pueblos por encima de las agendas geopolíticas?
¿Cómo construimos una solidaridad real con el pueblo venezolano que no valide ni dictaduras ni invasiones?
¿Existe realmente alguna excusa válida para la guerra? ¡Nada justifica ningún militarismo!




