Declaración de la IRG sobre Irán: Paren las guerras, silencien las bombas

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Ejecutiva de la Internacional de Resistentes a la Guerra, 3 de marzo de 2026

Las guerras y las escaladas en distintas partes del mundo continúan dejando cicatrices en las comunidades y desestabilizando regiones enteras. Apenas ayer, el estallido de la guerra entre Pakistán y Afganistán añadió un nuevo frente a un panorama global ya marcado por la devastación en Sudán, la destrucción en Ucrania, el genocidio en Gaza, los bombardeos incesantes en Yemen y los ataques aéreos en el Líbano. Ahora, Estados Unidos e Israel han lanzado ataques contra Irán, arrastrando a Oriente Medio a otro ciclo de destrucción.

Los ataques que comenzaron el 28 de febrero no son hechos aislados; son actos de agresión que amenazan con envolver a toda la región. La represalia de Irán contra bases estadounidenses ya ha ampliado el conflicto, involucrando a Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania e Israel en esta espiral de violencia. Millones de civiles en todo el mundo están ahora atrapados bajo la sombra de la guerra.

Las políticas agresivas de Estados Unidos e Israel están transformando Oriente Medio en un campo de batalla, borrando cualquier posibilidad de diálogo y estabilidad. Al mismo tiempo, la escalada por parte de Irán corre el riesgo de convertir esta confrontación en una ola de violencia contra los pueblos que viven dentro y alrededor de sus fronteras. Esta espiral militarista no solo constituye una violación del derecho internacional y del principio de protección de la población civil, sino que también plantea la aterradora posibilidad de una guerra nuclear. El mundo no puede permitirse una catástrofe de tal magnitud.

Ninguna justificación puede legitimar bombardeos que ignoran la vida humana, y parece que ni siquiera se ha intentado ofrecer una explicación coherente: esta es una guerra por la guerra misma. Ningún cálculo estratégico puede excusar la transformación de regiones enteras en zonas de combate. Lo que debe hacerse hoy es claro y urgente: la guerra debe terminar, los bombardeos deben cesar, la población civil debe ser protegida, el derecho internacional debe respetarse y todas las partes deben comprometerse con el diálogo en lugar de la destrucción.

La paz debe establecerse no solo para el pueblo de Irán, sino para todos los pueblos de la región. Nuestro llamado es firme: detener los ataques, silenciar las armas, impedir la expansión de la guerra y rechazar el camino del militarismo. La solidaridad, la justicia y la paz no son opcionales: son una responsabilidad compartida de la humanidad y deben ser defendidas frente a la maquinaria de la guerra.