#SalvarIdlib: vigilia por la población civil siria bombardeada y desplazada (Madrid, 14-15 de marzo)

[ATENCIÓN; APLAZADAS TODAS LA ACTIVIDADES ANTE LAS MEDIDAS CONTRA EL CORONAVIRUS]

Declaración sobre Idlib, las personas desplazadas y refugiadas, y el retorno a Siria

Si finalmente Bashar al-Asad gana la guerra y permanece en el poder no habrá paz para Siria. Y no habrá más Siria para la mitad de la gente nacida o con raíces en Siria. Si toda guerra es un crimen, esta guerra no es otra cosa que una interminable sucesión de crímenes sin ninguna justificación. Son crímenes reales que destrozan la vida de la gente y rompen las colectividades. También lo son según todas las declaraciones, leyes y acuerdos internacionales. Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad que no han de olvidarse ni quedar impunes.

Idlib es la provincia del noroeste de Siria que durante los últimos años ha acogido a buena parte de la población expulsada de otros lugares. Como el norte de Homs, Alepo, Daraa o Guta oriental. Antes del conflicto, la provincia tenía alrededor de un millón y medio de habitantes. En estos momentos, según la ONU, viven tres millones. Un tercio son niños y niñas. Junto con ellas una porción de grupos armados y combatientes sirios. Mientras la mayoría de los medios de comunicación, y no pocos colectivos sociales y políticos de fuera de Siria, inciden en el aspecto puramente militar del conflicto, la gente de Idlib trata de sacar adelante su vida de civiles y la de los suyos en las circunstancias más difíciles imaginables. La mitad ya había huido antes de otras partes de Siria.

En casi nueve años, la guerra en Siria ha matado a un número muy superior al medio millón de seres humanos. Muertes provocadas por la persecución política, la guerra y el terrorismo estatal; mucho más cruento que el terrorismo del Daesh. Los ataques y bombardeos aéreos indiscriminados e ilegales, llevados a cabo principalmente (aunque no exclusivamente) por las fuerzas armadas y los grupos leales a Bashar al-Asad, las milicias libanesas e iraníes y Rusia; los asedios y el hambre usada como arma de guerra; la destrucción deliberada de hospitales, mercados de alimentos y escuelas; la enfermedad y la intemperie; la apropiación consentida de la ayuda internacional por parte del Gobierno sirio; las torturas, violaciones, desapariciones y ejecuciones arbitrarias realizadas bajo arresto… han causado un número aún no bien cuantificado de muertes y vidas destrozadas.

La guerra ya había provocado el desplazamiento de la mitad de la población siria; alrededor de 10 millones de personas han abandonado sus hogares durante estos años. Sólo entre el 1 de diciembre de 2019 y los últimos días de febrero de 2020, cerca de un millón de personas había tenido que huir de los pueblos y las ciudades de Idlib a causa de los bombardeos incesantes y se agolpaba a lo largo de la frontera turca mientras ésta permanecía cerrada. Decenas de miles de familias están huyendo e incluso los vehículos en los que huyen han sido atacados por la aviación de combate.

Últimos acontecimientos

Turquía ha anunciado (mientras redactamos este escrito) la apertura de pasos fronterizos al mismo tiempo que lanza nuevas operaciones militares en suelo sirio. Facilitando el tránsito hacia Europa pretende presionar a la UE y a la OTAN a situarse frente al éxodo forzoso de cientos de miles de personas y en la escalada militar contra las tropas leales al Gobierno sirio apoyadas por Rusia.

En la actualidad viven 3.600.000 personas refugiadas en Turquía, 910.000 en Líbano, 655.000 en Jordania, 250.000 en Iraq, 130.000 en Egipto… Buena parte de estos más de cinco millones y medio de personas sobreviven en condiciones muy precarias, sin acceso a una vivienda, sin asistencia sanitaria adecuada y sin escuelas para los niños y niñas.

Grecia, Italia, y el resto de los países de la Unión Europea, ejercen una política xenófoba dentro y fuera de sus fronteras: externalizando los recursos económicos para la acogida a terceros países (Turquía en especial) conteniendo por la fuerza la llegada de las personas que huyen de los distintos conflictos; limitando el derecho de asilo y expulsando a las personas migrantes. El auge de la extrema derecha xenófoba no es más que una expresión particular de la hipócrita política migratoria que rige en el núcleo de Europa.

Si la guerra termina pronto, los estados y las agencias internacionales a cargo de las personas refugiadas, abordarán cada vez más el problema del retorno. Hasta el momento pocas personas han regresado. Los que lo han hecho, empujados por las difíciles condiciones de vida en los países de acogida, no tienen garantizada su seguridad. Pese a las promesas del Gobierno sirio y los anuncios de un plan nacional para la reconciliación, han sufrido diversas represalias: amenazas, reclutamiento forzoso, arrestos, torturas, asesinatos y desapariciones.

Desapariciones

Mazen Alhummada, nacido en Deir Ezzor, es un activista y preso político sirio; sobrevivió a sucesivos arrestos, interrogatorios, torturas y abusos sexuales. Posteriormente salió del país y recibió asilo en los Países Bajos. Tras negociar en la Embajada de Berlín su regreso a Siria, fue detenido en febrero en el aeropuerto de Damasco. No hay más noticias.

Por si esto no fuera suficiente, todo indica que el Gobierno sirio estaría poniendo en juego otras estrategias relacionadas con la “reconstrucción” del país como continuación de la “guerra por otros medios”. Por ejemplo, la Ley nº 10 de 2018 permite confiscar viviendas y propiedades para la “reurbanización”. En la práctica supone desposeer y represaliar a las personas huidas e implementar medidas de control demográfico que convienen al régimen. Algo parecido se puede decir de la ayuda internacional controlada por el entorno de la familia Asad.

Más de 100.000 personas han desaparecido en Siria. La mayoría civiles pacíficos arrestados arbitrariamente. Es abundante la documentación basada en multitud de testimonios que refiere la tortura, la violencia sexual y los asesinatos sistemáticos de detenidos. Esta vigilia, junto las actividades en torno a ella, quieren ser también un homenaje a las decenas de miles de personas, que como Mazen, han sido secuestradas, arrestadas, torturadas, asesinadas o desaparecidas a manos de los cuerpos de seguridad sirios o de las milicias extremistas progubernamentales y antigubernamentales. Personas y activistas que se llaman: Rania, Giath, Jalil, Bassel, Lama, Razan, Maher, Rami, Nadima, Anas, Mohammad, Adel, Raed, Tal, Hussein, Firas, Hamoud, Samira, Ismail, Majed, Paollo, Yahya, Sahar, Raissa…

La organización encabezada por mujeres, Familias por la Libertad, exige libertad y justicia para sus seres queridos, desaparecidos a manos del régimen sirio o de los grupos armados, y reclama información y acceso a los centros de detención.

Por todos ellos convocamos durante la noche del día 14 de marzo a la vigilia frente a la Embajada de la República Árabe de Siria en Madrid y a una concentración, durante la mañana del domingo 15 de marzo, frente a las delegaciones del Parlamento y la Comisión de la Unión Europea. Os invitamos también a asistir a las charlas que hemos organizado previamente en la Calle Atocha 20, 1º Izquierda.

Reclamamos:

Que las organizaciones civiles sirias como Families For Freedom y otras organizaciones de derechos humanos (Violations Documentation Center, por ejemplo) y de ayuda (Women Now, etc.) deben recibir atención y apoyo económico.

A todos los estados, que merezcan el nombre de democráticos, y organismos supranacionales, como las Naciones Unidas y la Unión Europea que asuman la exigencia irrenunciable de la liberación de todos los detenidos como condición previa a cualquier acuerdo o normalización de las relaciones con la República Árabe de Siria.

Apoyo a los procedimientos abiertos bajo el principio de jurisdicción universal, en países como Alemania y Francia, contra responsables de tortura y crímenes contra la humanidad. Apoyo a las denuncias documentadas y presentadas por ciudadanos y organizaciones sirias ante la Corte Internacional Penal de la Haya.

Cumplimiento, por parte de los países de la UE, de los convenios y leyes internacionales referidas al derecho de asilo.

Como colectivos y personas integrantes de lo que fue un amplio movimiento pacifista y antiguerra hemos de plantearnos una reflexión autocrítica: La guerra de Siria ha hecho manifiesta una incapacidad rampante para comprender el conflicto. La razón parece ser que no encaja en una geopolítica de cartón piedra, esperpéntica, inhumana y cínica, heredada de la Guerra fría. También es patente una inmensa falta de empatía hacia el pueblo sirio, que un día cometió el pecado imperdonable de emprender una revolución por las mismas cosas que defendemos para nosotros: Libertad, dignidad y justicia.

Pacifistas Ciudad Real, Colectivo Antimilitarista Mambrú, Antimilitaristes-MOC


Llamamos también, en estas fechas previas a la movilización preparada para los días 14 y 15 de marzo que figura en la imagen destacada de este artículo, a adherirse, a título colectivo o individual, al contenido del primer comunicado hecho público contra los repetidos bombardeos en ldlib y la situacion de desamparo de las personas desplazadas a causa de la guerra:

http://bit.ly/VigiliaPorSiria

Más información: