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	<title>Documentos de antimilitarismo y noviolencia &#8211; Antimilitaristes-MOC València</title>
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	<description>Desobedece a las guerras</description>
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	<title>Documentos de antimilitarismo y noviolencia &#8211; Antimilitaristes-MOC València</title>
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		<title>Alabanza y crítica del antimilitarismo patrio (Carlos Pérez)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jul 2022 12:34:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[amoc-valència]]></category>
		<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Carlos Pérez, Antimilitaristes-Moviment d’Objecció de Consciència (MOC-València) [Publicado en el número 122 de la revista Al Margen, verano de 2022] Suele suceder que algunas personas, siendo simpatizantes incluso con las acciones y actividades del MOC se planteen si hay alguna...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Carlos Pérez, Antimilitaristes-Moviment d’Objecció de Consciència (MOC-València)</em></p>
<p>[Publicado en el número 122 de la revista Al Margen, verano de 2022]</p>
<p>Suele suceder que algunas personas, siendo simpatizantes incluso con las acciones y actividades del MOC se planteen si hay alguna ideología clara detrás del antimilitarismo… Como si la noviolencia no fuese en si mismo un posicionamiento político.</p>
<p>En cierta manera son comprensibles las dudas. Por mucho que alguien se crea que lo se ha dicho y explicado todo con todo detalle acerca del militarismo y el antimilitarismo, la realidad es que nuestros puntos de vista, análisis y problemas urgentes a abordar no han formado parte en general de la agenda del ciclo de movilizaciones que se inauguró con el 15M (a pesar de nuestros esfuerzos)no, más allá de la denuncia moral en abstracto del “No a la guerra”, ni tampoco de las fuerzas políticas emergentes que surgieron posteriormente, cuyos líderes, por creencia o por estrategia, se han movido con decisión entre el apoyo entusiasta a la labor de “nuestras” Fuerzas Armadas y la fabricación de armamento como solución a los problemas de empleo.</p>
<p>Se ha llegado incluso a calificar de “extemporáneo” el debate planteado por el antimilitarismo. Vamos, que “no toca”, “no procede”, “no es pertinente” y hay que aparcarlo. Nada nuevo que ver en el panorama de los partidos políticos cuando nos ponemos las “gafas” antimilitaristas, y queda intacto, por tanto, si no aumenta, ese “partido militar” que puebla de manera casi uniforme y absoluta la totalidad del arco parlamentario, esa gran coalición caqui compuesta por todas las formaciones políticas que blindan el modelo militar de defensa de cualquier debate y cuestionamiento.</p>
<p>Otro factor que influye en la escasa presencia pública del antimilitarismo es que, en palabras de un compañero insumiso, es una “ideología de la práctica”, que prioriza la capacidad de interpelación y transformación de los hechos y las prácticas políticas, de la acción, de los cuerpos actuando directamente y sin delegación (frecuentemente bloqueando y desobedeciendo), y las formas de organizarse, por encima de las palabras y los discursos. No hemos sido precisamente “guerrilleros de la palabra”, como le gustaba llamarnos a los insumisos presos en la cárcel militar de Alcalá de Henares algún otro militar preso también, por nuestra afición al debate en las horas de patio&#8230; Esta inclinación hacia la práctica sin duda le ha dado al movimiento antimilitarista en sus momentos álgidos del pasado una potencia que excedía con mucho la que cabría esperar de su escasa extensión y recursos. Pero ha contenido también un vicio, la escasa atención a la elaboración intelectual, a la reflexión teórica, que creo que anunciaba la actual fase “post-insumisión” de práctica desaparición como tal movimiento, salvo honrosas excepciones puntuales y locales.</p>
<p>Se escapa de esa escasa producción teórica los maravillosos e incitadores “Objeción e insumisión: claves ideológicas y sociales” de 1991, “La insumisión: un singular ciclo histórico de desobediencia civil”, de 1997, revistas como “En pie de paz”, los artículos sobre la legitimidad de la desobediencia civil desde un enfoque jurídico de José Antonio Estévez Araujo, el collage de textos de “En legítima desobediencia: tres décadas de objeción, insumisión y antimilitarismo”, y el libro de José Antonio Pérez “Manual práctico de desobediencia civil”, que si bien fue escrito desde el exterior del MOC, contiene una profunda reflexión sobre la perspectiva histórica de la desobediencia civil y labor del MOC en los años de explosión de la insumisión, y sirvió para que algunos, como un servidor, descubriera y decidiera sumergirse en cuerpo y alma en estas luchas. Más recientemente podríamos señalar los trabajos de investigación histórica Jesús Castañar Pérez sobre los mecanismos de la acción colectiva noviolenta, como por ejemplo “Historia de la revolución noviolenta”.</p>
<p>Pero en general, el antimilitarismo no ha sido capaz de producir nada parecido a un “corpus” teórico que contenga sus perspectivas, sus análisis sobre el fenómeno del militarismo y sus herramientas para “desarmarlo”, dejando así a la libre interpretación del receptor estas cuestiones, que acaban quedando reducidas popularmente al ámbito de lo puramente militar y armamentístico. No sin cierta razón y como su propio nombre indica, el antimilitarismo se ha focalizado en una labor de oposición, denuncia, bloqueo e interpelación, sin capacidad para producir y comunicar alternativas, pero al menos restringiendo al máximo el espacio de “lo posible” para las respuestas que podía dar el poder.</p>
<p>Por eso veinte años después de treinta años de objeción e insumisión antimilitaristas es casi imposible la vuelta de la “mili” como el servicio militar obligatorio que fue, a pesar de los cantos de sirena que se escuchan periódicamente, aunque por desgracia el reclutamiento voluntario ha conseguido estabilizarse gracias a la “conscripción económica” derivada de la precarización continua de la vida.</p>
<p>El ejército difícilmente puede obtener apoyo social y legitimidad de las funciones centrales que le son propias, de las acciones armadas y de combate, pero en cambio tenemos las “misiones de paz”, de estabilización o “humanitarias” y a la Unidad Militar de Emergencias constantemente en los medios de comunicación apagando fuego y rescatando afectados por inundaciones, desplazando y militarizando las funciones que le son propias a los cuerpos de bomberos y protección civil. No sería este un mal camino para la desaparición de los ejércitos que preconizan las voces antimilitaristas: la reconversión total de las fuerzas armadas en cuerpos puramente de protección civil y de actuación ante catástrofes.</p>
<p>Así, extraña menos que lo que hoy goce de mayor visibilidad, sea, por un lado, el llamado “no a la guerra” sin más aditamento, una suerte de pacifismo antibelicista superficial que no va más allá de la mera denuncia moral y abstracta de la guerra sin advertir de sus causas y preparativos políticos, económicos y culturales, y por otro lado, un extraño y miope “pacifismo selectivo”, “antiimperialista”, que solamente se activa cuando la guerra y el militarismo lo ejecuta EEUU y sus aliados, la OTAN, “occidente”, y duerme el sueño de los justos o acude al conspiracionismo para responsabilizar siempre a los actores anteriores cuando la guerra la promueven Estados o actores supuestamente enfrentados al imperio estadounidense.</p>
<p>Así se explica el silencio dominante de gran parte de la llamada izquierda y del pacifismo y el antimilitarismo ante la represión atroz y la masacre de población civil sostenida durante años cometida por el gobierno sirio y sus aliados ruso e iraní en la guerra de Siria, o actualmente ante la invasión rusa de Ucrania y los crímenes de guerra sin cuento que allí se cometen diariamente. Sus análisis geopolíticos de garrafón ignoran los hechos y la situación concreta de cada conflicto, se centran siempre en las dinámicas entre Estados, y olvidan la voz y la capacidad de agencia de las sociedades, de la “población civil”, las clases sociales, no van más allá del mero &nbsp;campismo, de aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, o “lo de aquí siempre es peor”, aunque en Siria hayan muerto centenares de miles de personas en diez años de guerra y Ucrania se esté convirtiendo en 100 días en un museo del horror similar. Certeramente y con dosis industriales de vitriolo, la autora británica-siria Leila al-Shami definíó estas posturas como “el antiimperialismo de los idiotas”.</p>
<p>Igual que durante la carnicería perpetrada por Assad y sus aliados no vimos más movilizaciones amplias en Europa o EEUU que cuando Obama amenazó con intervenir en 2013 contra el gobierno sirio por la masacre con armas químicas de Ghuta, o con el lanzamiento de misiles de Trump contra una base militar siria en represalia por otro ataque químico, en Jan Cheijún, tampoco veremos convocatorias para detener el imperialismo y los crímenes de guerra rusos en Ucrania. Es tal el grado de penetración de este discurso oportunista que se condena la invasión rusa como si fuera un mero trámite insoslayable para, como si esto por sí solo fuera una postura insostenible, pasar inmediatamente a hablar de la responsabilidad de la OTAN en los acontecimientos y prácticamente equipararla a la de Rusia, haciendo uso de una retahíla de clichés de la propaganda de guerra rusa de los últimos 15 años: “en Siria no gobierna una dictadura genocida que masacra a la población que no se pliega su dominio: es un democracia laica víctima de una guerra proxy de la OTAN a través de grupos terroristas islamistas”; “Rusia no quiere anexionarse Ucrania mediante una invasión armada a gran escala para realizar su visión imperialista de la Gran Rusia: ha reaccionado así porque ha sido arrinconada y rodeada de bases y de países de la OTAN”. Invitamos al lector o lectora, si llegado hasta aquí, a que lo compruebe en los muchos manifiestos “contra la guerra de Ucrania” surgidos en estos últimos cuatro meses.</p>
<p>A pesar de que un cierto despiste e incapacidad a la hora de informarse sobre los hechos y la situación concreta en estas guerras haya llevado a algunos grupos antimilitaristas a adherirse parcialmente a ese “pseudopacifismo”, no es esa la perspectiva del militarismo que han venido desarrollando desde derrumbe de la mili.</p>
<p>En parte es comprensible por la fuerza de la costumbre de actuar durante una década de guerras imperiales estadounidenses y porque, obviamente, señalar los preparativos de la guerra del Estado español como miembro de la OTAN es acabar hablando y actuando mucho contra esta reliquia de la Guerra Fría reconvertida en supuesto gendarme mundial; un verdadero obstáculo para la paz y la estabilidad. El antimilitarismo que cultivaron redes como la del MOC tras su III Congreso en 2002 está centrado en lo militar. Podríamos llamarlo antimilitarismo antimilitar o antimilitarismo caqui. A pesar de que cómo veremos a continuación. La concepción del militarismo que ha enmarcado la labor del MOC es mucho más amplia que la restringida al ámbito de la estructura militar y lo armamentístico.</p>
<p>En su más reciente declaración ideológica el MOC decidió cerrar el foco estratégicamente en perseguir la abolición del Ejército en el camino hacia un mundo sin guerras, centrando su trabajo en erosionar sus pilares ideológico, económico y político. Era la época de las movilizaciones masivas contra la guerra de Iraq y en esa hegemonía social del rechazo a la guerra, el MOC buscaba visibilizar las decisiones políticas, las instituciones, las instalaciones, los presupuestos, las inversiones, la ideología, etc que hacían posible esas guerras tan denostadas socialmente. Es decir, intentar hacer tan impopulares los preparativos de la guerra como la propia guerra. Y de ahí surgieron lemas y acciones como “desobedece las guerras”, “la guerra empieza aquí”, “reclama la base”, acciones de desobediencia en instalaciones militares, de denuncia de la presencia militar en espacios educativos, una revitalización de la veterana la objeción fiscal al gasto militar, etc. Una visión del militarismo, que no es la decimonónica del sometimiento de lo político a lo militar, de la que nos acusaba algún ministro de la guerra, pero que sigue incidiendo en cómo se prioriza la realización material de la guerra, el mantenimiento de una maquinaria militar perfectamente engrasada para que suponga una amenaza creíble ante “el enemigo”, figura disuelta ya hace tiempo en todas la Directivas de Defensa en el concepto más difuso y conveniente de “amenazas” o de “riesgos” para la seguridad.</p>
<p>Esta idea de superar y “desarmar” la defensa militar entronca ni más ni menos que con el ya añejo concepto de la “seguridad humana”, elaborado en por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 1994. La “seguridad humana” se centra en un amplio rango de amenazas sobre los individuos (económicas, alimenticias, de salud, medioambientales, comunitarias y políticas). En cambio, los conceptos tradicionales de seguridad se concentran en un restringido margen de amenazas externas (militares) sobre la integridad territorial y política de los Estados.</p>
<p>Sin embargo, como decía al principio, el cada vez más reducido movimiento antimilitarista encarnado por “Alternativa Antimilitarista-MOC” (nombre adoptado por la coordinación estatal del MOC desde su III Congreso de 2002) no se ha destacado por la profundidad ni por la originalidad de sus elaboraciones teóricas en estos temas, en los que sí ha habido aportaciones muy significativas del ya desaparecido Colectivo Utopía Contagiosa, de Madrid, en el análisis del gasto militar en los presupuestos del Estado y en el concepto de “alternativas de defensa” a la defensa militar, y por supuesto del <em>think tank</em> pacifista Centre Delàs, de Barcelona, en el análisis del ciclo armamentista español y el comercio de armas. De sus trabajos han bebido todas las campañas y acciones antimilitaristas durante este periodo “postinsumiso”.</p>
<p>Como cabría esperar por la lectura en clave de victoria del ciclo de desobediencia al servicio militar, la originalidad del antimilitarismo patrio ha seguido estando en sus prácticas y en el intento de transmisión a otros movimientos de nuevo cuño como la PAH, el animalismo o las movilizaciones por el clima, de la caja de herramientas de la acción noviolenta y sus instrucciones de uso. Creo que no es exagerado afirmar que esta labor pedagógica sostenida durante años, a través de sus propias acciones y formaciones, ha sido un factor importante para que la noviolencia y la desobediencia civil sea hoy un lenguaje común y natural que hablan sin esfuerzo algunos novísimos movimientos sociales y que incluso haya cristalizado en movilizaciones de masas, como el referéndum independentista del 1-O en Catalunya. Todo ello a pesar de contraataques del Estado frente precisamente a ese auge, en forma de leyes mordaza diseñadas especialmente para reprimir por la vía administrativa y económica esta forma de activismo desobediente.</p>
<p>Pero esta constante apología de la noviolencia, a la vez que ha tendido puentes con unos, también ha provocado enconados debates con otros. La noviolencia del antimilitarismo, este antimilitarismo noviolento en el que se podría encuadrar al MOC, que lleva implícito una crítica de la violencia política, ha generado en no pocas ocasiones intensos intercambios dialécticos con el campo anarquista y libertario. Lo cual es en cierto modo paradójico siendo el MOC un movimiento precisamente de matriz anarquista y libertaria, en sus formas de organización y actuación, aunque estos términos no hayan formado parte explícita de las formas en las que se ha definido a sí mismo. Autoorganización, horizontalidad, desobediencia, acción directa y una concepción del poder como algo que se ejerce y no como algo que se tiene, han sido y son rasgos que definen a los grupos antimilitaristas existentes, y son también términos propios del vocabulario del anarquismo. Y a su vez ese antimilitarismo restringido al rechazo a los ejércitos y los Estados como maquinarias de violencia, también ha formado parte del programa político anarquista.</p>
<p>En cambio, si ha habido posicionamientos contrapuestos en relación a la cuestión de la violencia revolucionaria. Desde los disturbios callejeros hasta Rojava, los debates han estado normalmente desenfocados y plagados de malentendidos sobre la noviolencia como una especie de vía espiritual que condena cualquier cosas que los medios cataloguen como violencia desde una supuesta superioridad moral, cuando en realidad lo que ofrece la noviolencia son otras vías de acción política, legítimas, con profundidad histórica y filosófica, y que se han demostrado eficaces para lograr transformaciones profundas de la sociedad. El debate que plantea la noviolencia suele centrarse en la efectividad y consecuencias negativas de los disturbios, o en qué tipo de sociedad construye en definitiva la violencia revolucionaria.</p>
<p>A diferencia de otros lugares de Europa donde al menos si ha existido una corriente dentro del anarquismo que maridaba a este con la noviolencia, con figuras significativas pero desconocidas por estos lares como Bart de Ligt (“cuanta más violencia menos revolución” puede ser una buena cita para cercarse a su pensamiento) en Holanda, o Ernst Friedrich o Gustav Landauer, en Alemania. En este país, esta tradición anarcopacifista o de anarquismo noviolento cuenta incluso con una veterana publicación periódica llamada <em>Graswurzelrevolution</em> (revolución a ras de suelo). Esta tradición se encuentra totalmente ausente en el anarquismo español, quizás por la hegemonía de la CNT de los años veinte y treinta, y la violencia presente en la sociedad española de entonces. El caso es que es llamativo que a pesar de la presencia en el ideario anarquista de conceptos como el de “prefiguración”, que no es más que la idea de la necesaria coherencia entre fines y medios, que es el eje central de la acción noviolenta, sigue existiendo desde muchas organizaciones libertarias una mirada desconfiada hacia el antimilitarismo noviolento. Hasta el punto de que publicaciones como el libelo del anarquista estadounidense Peter Gelderloos, “Cómo la no-violencia protege al Estado” ha gozado de una gran popularidad en la escena libertaria española. Aunque estudiosos de los mecanismos de la acción noviolenta como Brian Martin ya han dado cumplida respuesta (la podéis encontrar en la página web del Antimilitaristes-MOC mocvalencia.org) a los argumentos de escaso rigor y tono difamatorio de Gelderloos, es obvio que su libro ha dejado una huella notable.</p>
<p>Y en estas cosas andábamos cuando llegó el evento Pandemia y pilló “cautivo y desarmado” al antimilitarismo, dividido, semidisuelto y empuñando únicamente su “antimilitarismo antimilitar” para entender y cuestionar lo que se desarrolló en los siguientes meses y años&#8230; Con estas herramientas es normal que solamente hayamos elaborado críticas a aspectos anecdóticos de la gestión autoritaria y militarista a la crisis sanitaria del coronavirus, como por ejemplo las pintorescas imágenes de militares en los medios, fumigando heroicamente barandillas y pasamanos con lejía. O aspectos simbólicos, aunque importantes, como la presencia constante de altos mandos en las ruedas de prensa diarias en los primeros meses. O aspectos parciales, como el lenguaje belicista que se instaló en el relato dominante.</p>
<p>Los grupos antimilitaristas podrían haber sido catalizadores de una crítica general de la desproporción de la respuesta a la crisis sanitaria, pero habíamos perdido por el camino esa idea de un antimilitarismo “en sentido amplio”, que considera el militarismo como un fenómeno social, y nos habría dado las herramientas adecuadas para analizar lo que estaba pasando. Ese “militarismo social” consistente en la presencia e influencia de los esquemas, moldes y patrones militares en la organización y relaciones sociales. Allí donde hay autoritarismo, dominación, control, jerarquización, obediencia, discurso del miedo, odio a la diferencia, construcción de un “otro” enemigo, violencia y censura, existe esta “militarización”. Esta herramienta de análisis político formaba parte del corpus ideológico del MOC desde su II Congreso Estatal de 1986, pero fue desechada por un pragmatismo mal entendido en el III Congreso. Ahora el objetivo del MOC sería la lucha “contra el militarismo y el control social”, algo que quedó sobre el papel de esa declaración ideológica pero no ha orientado el trabajo del movimiento postinsumiso, y como hemos visto no ha servido para articular una postura crítica frente a los desmanes impuestos policialmente en los últimos dos años, como encierros domiciliarios, control de movimientos, toques de queda, silenciamiento, ridiculización y criminalización de las voces disidentes por muy solventes y fundamentadas que fueran, promoción del pánico a través de los medios, ingeniería del comportamiento, señalamiento de chivos expiatorios&#8230; Pero no seamos injustos: no lo han hecho los pocos grupos antimilitaristas supervivientes, pero tampoco prácticamente ninguna de las organizaciones, movimientos o referentes intelectuales tradicionalmente críticos con el poder. El panorama ha sido desolador.</p>
<p>Y lo que sucedió (o ha sucedido) es que la sociedad ha aceptado y asimilado el modo de gestión de la pandemia basado en el control social y en la obediencia. Dicho modelo ha tenido tanto éxito que la propia ciudadanía ha hecho suya la demanda de “mayor control” y “necesidad de obediencia”. Tendremos que ver en los años venideros (en un contexto de cambio climático, de tendencia política hacia el autoritarismo a nivel mundial y de retroceso en materia de derechos) cómo muchas de las cosas que se han vivido por su inmediatez, necesidad y situación de excepcionalidad se irán o no desarrollando, y muy especialmente la cultura del autocontrol de la obediencia y el control social, no solo a través de mecanismos tecnológicos, sino humanos (extendiendo ese autocontrol de la obediencia al control de los demás). Ejemplos de ellos recientes son la llamada “policía de balcón” o “policía de las mascarillas”, donde la centralidad es la obediencia a las normas y el señalamiento ante el incumplimiento de las mismas.</p>
<p>Mirando hacia el futuro, no creo que nadie se atreva afirmar nada sobre el devenir del antimilitarismo. El porvenir no parece nada halagüeño después del exitoso ensayo de disciplinamiento social masivo que hemos sufrido sin ninguna oposición, por un lado, y los ardores guerreros que está despertando la invasión rusa de Ucrania por otro. Lo que está claro es que esta reciente reencarnación del antimilitarismo que comenzó a finales de los 60 en el Estado español ha dejado una huella indeleble y un legado que otras personas harán suyo consciente o inconscientemente. Aunque los últimos reductos antimilitaristas prosigan el lento proceso de desaparición que empezó con el final del servicio militar obligatorio, volverá a aparecer más adelante el hilo rojo que nos conecta con una tradición política diferenciada, presente como mínimo durante los últimos cien años, pero también en otras formas, en otros continentes y en otros tiempos, Porque fueron, somos. Porque somos, serán.</p>
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		<title>Declaración de la IRG sobre noviolencia y lucha armada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 12:27:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[«La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no colaborar con ninguna guerra y a luchar por la abolición de todas sus causas» Ésta es la Declaración básica de la Internacional de Resistentes a la...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>«La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no colaborar con ninguna guerra y a luchar por la abolición de todas sus causas»</em></p>
<p>Ésta es la Declaración básica de la Internacional de Resistentes a la Guerra. Desde 1921 hemos promovido constantemente la resistencia a las guerras entre potencias imperialistas y a guerras mantenidas por potencias coloniales contra pueblos sometidos.</p>
<p>En determinados momentos, sin embargo, hemos estado profundamente divididas os en la cuestión de qué debemos responder cuando movimientos con los que simpatizamos toman las armas: por ejemplo en el estado español en los años 30 y más recientemente en lo que se ha llamado el «Tercer Mundo».</p>
<p>Esta declaración se centra en nuestros dilemas en relación con movimientos que han tomado las armas en defensa propia o para conseguir libertad y justicia. Se refiere principalmente a comunidades en lucha con el sólo propósito de sobrevivir, aunque muchas de las consideraciones pueden aplicarse en todas partes.</p>
<p>La Internacional de Resistentes a la Guerra está fundamentalmente comprometida en la transformación noviolenta de la sociedad. Esto implica reemplazar sistemas de dominación, opresión y dependencia con estructuras basadas en la participación, cooperación y satisfacción de todas os. Nuestro propósito principal es tanto resistir a la guerra cuando ésta estalle, como eliminar las causas de toda guerra. Teniendo en cuenta que nuestras situaciones son tan distintas, se requieren diferentes formas de acción local pero este es un compromiso global encauzado a la identificación y solidaridad con las gentes oprimidas.</p>
<p>Desde nuestro punto de vista, los movimientos de liberación son válidos mientras que fortalecen la autogestión y la autoorganización y reflejan las aspiraciones de las os excluidas os. Pueden contener a muchos grupos sociales y tendencias políticas distintas, pero dependen de la participación de las os que no tienen ningún poder.</p>
<p>La liberación que pretenden no puede tener como consecuencia la opresión de otras os, sino que debería respetar los derechos de todas os: somos demasiado conscientes de) peligro de que las os liberadores de hoy pueden convertirse en las os opresores de mañana. En países donde el pueblo ha sido abocado a la resistencia, la IRG y sus miembros se siguen concentrando en fortalecer los elementos noviolentos de las relaciones humanas.</p>
<p>Argumentamos que la noviolencia es una forma eficaz para la acción, en la que todas os podemos participar. Para nosotras os la filosofía de la noviolencia encarna las cualidades que deberían caracterizar la nueva sociedad que surge. Y puesto que los medios de lucha configuran los fines perseguidos, consideramos que la noviolencia es la esperanza del futuro.</p>
<p><strong>Violencia y Dominación</strong></p>
<p>Es evidente que existe la violencia. Hay muchas causas de conflicto dentro de una misma sociedad y entre distintas sociedades. Desde nuestro punto de vista, la simple existencia de una nación estado crea estructuras que probablemente llevarán a la guerra. En las luchas de liberación que discutimos vemos que la violencia esencial es la que reside en las relaciones de dominación que niegan a las gentes el control de sus vidas y les hacen vivir con miedo.</p>
<p>Vemos violencia en la intimidación personal y directa, especialmente contra mujeres y niños, y también violencia en la dominación política y económica.</p>
<p>La dominación política puede tomar la forma de estados poderosos que niegan los derechos de las sociedades militarmente débiles y de regímenes no democráticos que reprimen los movimientos populares o suprimen minorías dentro de un mismo país.</p>
<p>La dominación económica, por las sociedades materialmente ricas que mantienen a la mayoría de la población del mundo en la pobreza, convirtiendo a los países explotados en deudores y subyugando a pueblos enteros.</p>
<p>Cuando los movimientos populares de autodeterminación surgen, cualquier medio de derribarlos será considerado: desde la guerra de baja intensidad propaganda y sobornos, desestabilización económica y embargos comerciales, entrenamiento y equipamiento de fuerzas de poder contra los movimientos populares hasta la invasión militar directa y abierta.</p>
<p>En tales circunstancias, reconocemos que la presión induzca a las personas a tomar las armas. Dudamos de que ningún movimiento popular genuino haga esto a la ligera, pues se sabe que esto intensificará de inmediato el sufrimiento que el pueblo tendrá que soportar. Al verse enfrentados aun régimen que asesina, encarcela y tortura a sus oponentes; que garantiza la existencia de las escuadrones de la muerte y que recibe apoyo material de los gobiernos más poderosos y de los grandes negocios; es comprensible que algunos movimientos alcancen un punto de desesperación en el que no vean otra salida que !a de pasar a la lucha armada. En ocasiones, la credibilidad de un movimiento entre sus propias gentes parece depender de la capacidad militar de dicho movimiento, la cual se identifica con la capacidad de ofrecer algún grado de protección a las comunidades u organizaciones populares.</p>
<p>Nadie que esté fuera de esta situación está en posición de condenar un movimiento popular genuino por utilizar en último recurso la auto defensa armada en tales circunstancias extremas. Incluso aunque nosotras os cuestionemos el uso de la violencia, respetamos el rechazo a someterse a la opresión y reconocemos que la causa primaria de la violencia reside en el sistema de dominación. Las que garantizan la condena y la resistencia son las actividades de las os que tienen el poder, quienes buscan establecer un monopolio en los medios que ofrece la violencia, quienes reclutan soldados y recaudan impuestos, quienes financian a científicos para construir fábricas de producción de armas destinadas a reprimir.</p>
<p>La IRG es consciente en concreto de las responsabilidades de aquellos países que apoyan a las tiranías, que financian y arman a regímenes represivos y que buscan negar el derecho a la autodeterminación de los pueblos en su esfera de «influencia».</p>
<p><strong>El papel de la noviolencia activa</strong></p>
<p>La noviolencia es para nosotras os un código de valores, un marco para la acción, un establecimiento de estrategias. La noviolencia es una forma de actuación natural, una respuesta humana común en todas las sociedades. La acción noviolenta no está confinada a aquellos que comparten nuestra filosofía. Sin embargo, pensamos que sería mejor que fuera algo más que una táctica, si fuera adoptada como una política consciente y deliberada.</p>
<p>Cualquier forma de lucha conlleva generalmente represión. La acción noviolenta no evita sufrimientos y derramamiento de sangre. Pero uno de sus logros es desarmar al opresor o al menos inhibir la violencia y establecer un espacio para que más personas utilicen la acción noviolenta. Esto se acompaña de un deseo de buscar canales de comunicación, con el propósito de demostrar que la violencia radica en el sistema que estructura el poder y con el hallazgo de métodos para influir local e internacionalmente en la base que sustenta a la opresión.</p>
<p>En algunas sociedades la acción social se dirige a colmar las necesidades inmediatas, pues las personas se encuentran abocadas a una situación de supervivencia. La estrategia noviolenta requiere lo que Gandhi llamó el «trabajo constructivo» de los oprimidos. Las formas en que esto se lleva a cabo varían de unas sociedades a otras; pero el énfasis puede establecerse en la sanidad, vivienda, producción y distribución de alimento o en el asesoramiento en derechos legales, de bienestar social o de trabajo. La meta es la educación popular, poner fin a la resignación y en lugar de ello crear la experiencia de una sociedad participativa, animando a las personas a crear un nexo entre su futuro y el de sus familias y el de la lucha colectiva por el cambio social.</p>
<p>El campo de la resistencia cultural es de crucial importancia en el proceso noviolento de liberación. Esto significa la creación y el mantenimiento de las propias formas de expresión de los pueblos para resistir la presión para interiorizar los valores del opresor.</p>
<p>La acción noviolenta busca debilitar el sistema de opresión retirando la cooperación. Esto se expresa en ocasiones de forma abierta y pública, como por ejemplo huelgas y sentadas. Otras veces se utilizan formas clandestinas de incumplimiento por ejemplo con el trabajo ralentizado o tomando parte en un boicot. Estos son métodos asequibles para aquellas os que no pueden exponerse a los riesgos que conlleva una acción pública pero que desean negarle al opresor los frutos de su supremacía.</p>
<p>La capacidad de poder de la población de derrocar regímenes no democráticos ha sido atestiguada en Filipinas y en Europa Central y Oriental. Pero desembarazarse de un régimen no es suficiente. Para llenar el vacío, los movimientos necesitan preparar estructuras alternativas, necesitan una visión global del cambio y una plataforma política clara para saber cómo llevarlo a cabo.</p>
<p>Como resistentes a la guerra, somos conscientes en particular de las divisiones existentes entre los llamados beneficiarios de la dominación. Tanto en Israel y en Sudáfrica como en la URSS durante la guerra de Afganistán, los EEUU durante la guerra de Vietnam, Francia durante la guerra de Argelia y Holanda durante la guerra de la independencia de Indonesia, algunas personas han elegido actuar de acuerdo con su conciencia, por ejemplo rehusando la conscripción.</p>
<p><strong>En nombre del pueblo</strong></p>
<p>Los movimientos que han llevado el papel de líderes en las luchas por ejemplo el CNA en Sudáfrica, el FMLN en El Salvador, la OLP en Palestina precisan de un reconocimiento aunque su lucha por la liberación incluya la violencia. A la vez que exigimos que se les acepte como partes negociadoras, también rechazamos la pretensión de cualquier movimiento de un monopolio del apoyo popular o de ser su legítimo representante.</p>
<p>Lamentamos la tendencia de los medios de comunicación, e incluso de algunos movimientos que pretenden el cambio social, de prestar más atención a los movimientos una vez que han tomado las armas, o peor aún, de dar más credibilidad a sus alegatos de representar a la población.</p>
<p>No hay nada de romántico en la experiencia bélica, ni siquiera en la guerra revolucionaria &#8230; No importa cuál sea su causa, no importa hasta qué punto las luchas armadas sean un último recurso; la guerra degrada.</p>
<p>No puede decirse que determinado movimiento represente al pueblo entero. Con frecuencia, organizaciones que decían representar al pueblo no han hecho más que turnarse para alimentar el poder de determinados intereses. Algunos han omitido la existencia de ciertos sectores de la población; por ejemplo algunas tribus o pueblos indígenas. La mayoría han subordinado determinadas partes de la lucha por ejemplo la emancipación de las mujeres a la lucha global.</p>
<p>Existen siempre quienes son doblemente oprimidos como mayoritariamente el grupo de las mujeres, pero también minorías étnicas, religiosas, determinadas castas o clases sociales, grupos de distinta opción sexual . Las mujeres han desempeñado un pagel importante en muchos movimientos de liberación y le han dado prioridad a la lucha común sobre la lucha contra la opresión específica como mujeres. Sin embargo, después de la revolución, a menudo se encuentran con que sus aspiraciones han sido traicionadas y se les han impuesto nuevas y más severas restricciones.</p>
<p>Algunos grupos, especialmente a fines de la década de los años 60 y principios de los 70, tomaron las armas en defensa del pueblo. No les consideramos como «movimientos populares». Su estrategia fue agudizar la lucha por medio de ataques armados, pensando que esta presión incrementada fortalecería el apoyo popular.</p>
<p>En el caso de los Naxalitos en India y en Sudamérica con grupos como los Tupamaros de Uruguay, esto fue un atajo desastroso, en general de trágicas consecuencias para los implicados. El punto de partida de cualquier movimiento de liberación debe ser el identificarse con las os marginadas os al trabajar no de acuerdo con categorías ideológicas, sino con personas de carne y hueso.</p>
<p><strong>Las consecuencias de la lucha armada</strong></p>
<p>No hay nada romántico en la experiencia bélica, ni siquiera en la guerra revolucionaria. Podemos comprender las razones para recurrir a la lucha armada, pero prevenimos contra sus consecuencias. No importa, ni si la lucha armada es el último recurso; la guerra degrada. Los sabotajes discriminados tienden a desdibujarse entre ataques indiscriminados, asesinando ciudadanos no combatientes y trayendo como consecuencia represalias. Los conflictos locales estallan en disputas que se mantienen a si mismas bajo ningún control político, la violencia se convierte en el patrón para manejar el conflicto.</p>
<p>Si la lucha militar persigue como fin último la victoria, entonces se requiere un ejército un ejército de soldados dispuestos a matar sin rechistar, operando en firmes cadenas de mando, y dependientes de abastecedores de armamento que desean explotar la lucha, ya por influencia política o por beneficio económico. Las necesidades militares tienen prioridad sobre cualquier consideración humana o social.</p>
<p>Mientras nosotras os consideramos la noviolencia como un medio al alcance de cualquiera, en la guerra los luchadores por la libertad se identifican cada vez más con los jóvenes y fuertes varones. El mismo proceso de la guerra destruye las cualidades que realmente se necesitan en la construcción de una nueva sociedad y crea nuevas estructuras de opresión.</p>
<p>Cualquier movimiento enfocado a ganar poder político es susceptible de ser corrompido. Un movimiento armado es incluso más que eso, y con resultados más brutales. La lealtad a la causa con frecuencia inducirá a las personas a encubrir crímenes cometidos en nombre de la lucha. Quizás tales crímenes no puedan ser comparados con las atrocidades a gran escala cometidas para mantener un régimen represivo, pero el interés no reside en las comparaciones: las acciones de los movimientos de liberación deben ser juzgadas por las normas de la sociedad que se pretende.</p>
<p>Cada lucha de liberación implica una gran variedad de estrategias no armadas. Ninguna lucha puede ser reducida a sus dimensiones militares. En Sudáfrica, por ejemplo, el ala militar del CNA jugó un papel menos decisivo que los incidentes de lucha no armada, huelgas a principios de los años 70, boicot de las escuelas en 1976, boicot a los consumidores y huelgas de los alquileres en los ghettos a principios de los 80, y las marchas por la libertad y el fin de las prohibiciones en 1989.</p>
<p>Lejos de sustituir a la acción noviolenta, la estrategia de la guerrilla frecuentemente consiste en trabajar lado a lado con un frente popular, una coalición destinada a la movilización general de la gente desarmada. En las «áreas liberadas» la guerrilla también depende del desarrollo de un programa social: la sanidad y las campañas de alfabetización no sólo demuestran la identificación del movimiento con las personas pobres, sino que proporcionan modelos para la sociedad futura. Como la contra insurgencia se hace cada vez más sofisticada, y la guerra de baja intensidad sustituye a la invasión militar directa, este campo de la resistencia no armada también se hace cada vez más importante.</p>
<p>Sabemos que muchos movimientos no armados tienden a verse a si mismos no como opositores a la guerrilla, ni incluso como una alternativa, sino como compañeros de una misma lucha. Como pacifistas, sentimos una profunda confianza en el poder de la noviolencia y nunca tomaremos las armas. Mientras hacemos todo lo posible por evitar el conflicto armado, podemos muy bien hacer causa común con las personas que creen en la necesidad de la violencia.</p>
<p>Pueden existir ocasiones en las que parezca que la noviolencia ha fallado. Pero estamos seguras os de que, si la noviolencia activa trae como consecuencia la represión, la lucha armada proporcionará un pretexto para una represión incluso más brutal. Si la noviolencia activa no puede provocar el cambio rápidamente, ninguna otra forma de resistencia popular la hará en un plazo de tiempo más corto. Se necesita un nuevo marco de estrategia, basado en la construcción de la confianza y en la cohesión de las personas en actividades enraizadas en comunidades locales.</p>
<p>La revolución es un proceso prolongado y en cualquier proceso encaminado al cambio social radical es probable que ocurran algunos actos de violencia. El objetivo de la IRG es mantenerlos al mínimo y desarrollar vías noviolentas de fortalecimiento de los oprimidos.</p>
<p><em>Consejo de la <a class="spip_out" href="http://www.wri-irg.org">IRG</a>, Berlin, a 26 de Julio de 1990</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Declaración ideológica de Alternativa Antimilitarista-MOC</title>
		<link>https://mocvalencia.org/documentos-de-antimilitarismo-y-noviolencia/declaracion-ideologica-de-alternativa-antimilitarista-moc/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 15:21:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Tras el final del servicio militar en el estado español, este texto redefinió, tras más de dos décadas de existencia, al movimiento antimilitarista que activó la campaña de insumisión. El Movimiento de Objeción de Conciencia se llama ahora Alternativa Antimilitarista-MOC....]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Tras el final del servicio militar en el estado español, este texto redefinió, tras más de dos décadas de existencia, al movimiento antimilitarista que activó la campaña de insumisión.</em></strong></p>
<p>El Movimiento de Objeción de Conciencia se llama ahora Alternativa Antimilitarista-MOC. Acordado en enero de 2003 en una de sus asambleas generales, éste es el último (y quizás el menos importante) de los resultados del largo proceso de debate interno que llevó a cabo esta organización antimilitarista.</p>
<p>Entre el 14 y el 18 de agosto del año 2002 tuvo lugar en Rota (Cádiz) el último de los tres encuentros con que los diferentes grupos que componían el MOC lograron finalmente consensuar la definición y objetivos de esta organización en el nuevo escenario dejado por la abolición del servicio militar obligatorio. Esta redefinición ha quedado plasmada en una nueva «declaración ideológica», texto que recoge consensos relacionados con las bases identitarias, líneas de acción y esquemas organizativos que darán forma de ahora en adelante a esta red antimilitarista. Los dos anteriores encuentros de este «congreso», en el que han participado 21 grupos locales, tuvieron lugar en Aguadulce (Almería), en diciembre de 2001, y en Amayuelas (Palencia), en marzo de 2002.</p>
<p><strong>Un proceso oportuno</strong></p>
<p>Después de las largas campañas de insumisión, <strong>en el contexto del derrumbe final de la mili</strong> [<a id="nh1" class="spip_note" title="[1] para más información sobre la insumisión desde sus inicios consultar (...)" href="http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article476#nb1" name="nh1">1</a>] y la apuesta gubernamental por un modelo de Fuerzas Armadas profesionalizadas que empezaba a caer en picado, la ahora llamada Alternativa Antimilitarista-MOC encontró el momento oportuno para hacerse una radiografía, ver en qué estado están los grupos que la componen, y cuáles son hoy las visiones comunes sobre antimilitarismo, noviolencia, desobediencia, coordinación, etc., que les permitirán continuar articulándose y actuando a partir ahora en la nueva era post-insumisión. De hecho, los resultados de proceso de debate ya pueden verse en campañas colectivas como «desobedece a las guerras».</p>
<p>Este congreso es el tercero que lleva a cabo el MOC desde sus primeras actividades en 1977. Los dos anteriores tuvieron lugar en Landa (1979), en que el MOC (formado entonces fundamentalmente por objetores de conciencia de diversas procedencias ideológicas) se definía como antimilitarista, y en Madrid (1986), en que optaba por la desobediencia civil a la ley de Objeción de Conciencia que preparaba el gobierno para «domesticar» a la disidencia, y profundizaba en la definición de antimilitarismo más allá de la mera oposición a lo militar.</p>
<p>Este proceso de debate que se inició en la primera mitad de 2001, ha estado formado por una fase de recopilación de la memoria histórica de los grupos, de discusiones previas y elaboración de textos base a partir de las aportaciones locales, y por otra fase de macro asambleas (Aguadulce, Amayuelas y Rota) de varios días de duración en las que han tenido lugar los debates y los acuerdos que han permitido llegar a un texto común.</p>
<hr />
<hr />
<p><strong>DECLARACIÓN IDEOLÓGICA</strong> (Resumen):</p>
<p><strong>Identidad</strong></p>
<p>La declaración ideológica de Alternativa Antimilitarista-MOC se estructura en tres bloques: identidad, campos de trabajo y organización. En el primer bloque, AA-MOC se define como un movimiento antimilitarista, autogestionario y asambleario que desarrolla alternativas desde la noviolencia, formado por grupos autónomos en coordinación estatal e internacional, y perteneciente a la <strong>Internacional de Resistentes a la Guerra (WRI-IRG)</strong> [<a id="nh2" class="spip_note" title="[2] WRI - Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG) Fundada en 1921, (...)" href="http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article476#nb2" name="nh2">2</a>] . Los objetivos principales de su lucha son la abolición de los ejércitos, las guerras y sus preparativos, y todo mecanismo de control social, seguidos de la construcción de alternativas de defensa antimilitarista en confluencia con otras luchas de emancipación social.</p>
<p>A continuación, el texto revisa conceptos clave como antimilitarismo, noviolencia, radicalidad, político, revolucionario, autogestión, asamblearismo, desobediencia civil, internacionalismo, acción directa noviolenta y apoyo mutuo, entre otros. Así, Antimilitarismo será la lucha que se enfrenta no solamente a los ejércitos y sus justificaciones, sino también al resto de instrumentos de control social, y que propone y desarrolla alternativas a todo ello. Noviolencia, una estrategia de acción, una herramienta de transformación social, una forma de resolver los conflictos, y un estilo organizativo. Desde el planteamiento pedagógico de la acción política, la coherencia entre los fines y los medios de ésta, y la distinción entre persona y rol social, la noviolencia supone la denuncia de la violencia estructural que se ejerce desde el poder, y que desencadena el resto de violencias sociales. En este punto y con este marco, AA-MOC considera explícitamente el sabotaje como un medio de acción asumible, junto con la desobediencia civil, la acción directa, el boicot, la no colaboración y la educación para la paz.</p>
<p>La Desobediencia Civil, también seguirá siendo un seña de identidad, definida como acción política radical, colectiva, organizada y pública, que no busca imponerse sino lanzar una interpelación a la sociedad desde su base, y que asume y utiliza las respuestas represivas y las consecuencias que provoca. Una de las herramientas de la desobediencia civil y la noviolencia será la Acción Directa Noviolenta, que busca intervenir a través de los hechos y explicitar una situación de injusticia, interrumpiendo un proceso o situación que se considera ilegítima para ganar espacios de libertad y recuperar derechos arrebatados por el poder. Todo esto, con el sentido del humor y la creatividad como ingredientes.</p>
<p><strong>Campo de trabajo</strong></p>
<p>El siguiente bloque de la declaración es el de campos de trabajo, en el que se dibuja en primer lugar un marco de referencia formado por las señas de identidad, la reflexión y elaboración teórica, la confrontación con el sistema, y la construcción de alternativas. El eje vertebrador de la acción común de los grupos de Alternativa Antimilitarista-MOC será el antimilitarismo, es decir, la lucha contra la estructuras militares, y también contra la violencia y el control social. Al mismo tiempo, según el texto, se promoverá el desarrollo de una defensa basada en un paradigma radicalmente diferente al de la defensa militar. Esta defensa alternativa tiene como sujeto a la propia sociedad y no a una élite especializada, se lleva a cabo por medios noviolentos (autoorganización, apoyo mutuo, no colaboración, desobediencia civil), e identifica como «enemigos» a la opresión, la dominación, la violencia, la discriminación, la injusticia y las agresiones al medio ambiente.</p>
<p>Para AA-MOC, también será un campo de acción la formación interna en relación a funcionamiento asambleario y toma de decisiones por consenso, antipatriarcado, acción directa noviolenta, regulación-resolución de conflictos desde una visión positiva de los mismos, y educación para la paz, entre otros. La declaración afirma en este punto que no es posible la transformación social desde planteamientos meramente políticos. El trabajo debe enraizar con las necesidades y deseos de la gente, lo que garantizará que el antimilitarismo aporte alternativas de vida y lucha en positivo.</p>
<p><strong>Organización</strong></p>
<p>Ya en el último apartado de la declaración ideológica, el de organización, se expresan los principios de horizontalidad, apoyo mutuo, autogestión, internacionalismo, rechazo de jerarquías y especializaciones, que están contenidos en el primer bloque. Así, se define la coordinación como un proceso con método que nace siempre de las propuestas y actividades de los grupos locales, que es respetuoso, favorecedor del encuentro interpersonal y del necesario cuidado de las necesidades afectivas. Territorialmente, la coordinación de Alternativa Antimilitarista-MOC no se limita al Estado español, sino que está abierta a cualquier persona o colectivo con el que se compartan objetivos, contenidos y funcionamiento, esté donde esté, puesto que se rechazan conceptos como patria, estado o nación. Las asambleas generales serán el espacio fundamental de articulación de los grupos, realización de los objetivos generales y toma de decisiones. Ésta se realizara por consenso, entendido éste como un proceso que busca llegar al acuerdo más satisfactorio para todas las partes.</p>
<p>El general Laguna Sanquirico, al frente de la Dirección General del Servicio Militar en 1989, afirmaba que <strong>aún en el caso de que la «mili» se aboliese</strong> los «núcleos más radicalizados» de las «asociaciones pacifistas» no se disolverían sino, que, por el contrario, <strong>«abordarían una nueva fase de sus actuales programas que incluyen la completa disolución de los Ejércitos».</strong> Una profecía un poco de tercera división eso sí (esa «nueva fase» pudo encontrarla el general en cualquier revista antimilitarista de entonces), pero que <strong>se confirma definitivamente, a la vista de lo contenido en la declaración ideológica de Alternativa Antimilitarista-MOC: cumplidos cinco años desde la desaparición del servicio militar (la última asignación de destinos del servicio militar tuvo lugar el 8 de noviembre de 2000 para los jóvenes del reemplazo del 2001), siguen intactas todas las razones para luchar porque, tal como acaba el citado texto, «la guerra y los ejércitos son un crimen contra la humanidad».</strong></p>
<hr />
<p><a href="http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article476"><strong><em>Texto íntegro de la declaración ideológica de Alternativa Antimilitarista-MOC</em></strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El decálogo de la propaganda de guerra: el caso de Iraq</title>
		<link>https://mocvalencia.org/documentos-de-antimilitarismo-y-noviolencia/el-decalogo-de-la-propaganda-de-guerra-el-caso-de-iraq/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 14:39:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[La propaganda de guerra en la invasión de Iraq: análisis psicológico del discurso Mariano Chóliz Montañés, Universidad de Valencia Resumen La propaganda de guerra ha sido una de las principales “armas” con las que se ha contado desde la antigüedad,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>La propaganda de guerra en la invasión de Iraq: análisis psicológico del discurso</strong></h2>
<p><em>Mariano Chóliz Montañés, Universidad de Valencia</em></p>
<p><strong>Resumen</strong></p>
<p>La propaganda de guerra ha sido una de las principales “armas” con las que se ha contado desde la antigüedad, tanto para enardecimiento de las propias tropas, como para el desaliento del enemigo. Pero es a raíz de la I Guerra Mundial cuando ésta se desarrolla y adquiere una dimensión socialmente inmensa, con la finalidad de generar una actitud proclive al belicismo en la sociedad que favoreciera, o al menos justificara socialmente la implicación en conflictos bélicos.</p>
<p>En 1928, Arthur Ponsoby describe lo que podíamos denominar como el “Decálogo de la propaganda de guerra”. Dichos preceptos se han ido cumpliendo con exactitud en cada una de las contiendas aparecidas desde entonces, tanto en la II Guerra Civil Española, como en la II Guerra Mundial, guerras de Vietnam y Corea y I Guerra del Golfo.</p>
<p>En la actualidad estamos sometidos a un escenario de violencia, desde el cual diferentes gobiernos occidentales están emitiendo una serie de soflamas belicistas, cuya finalidad es la de favorecer una actitud social que favorezca la intervención armada contra Iraq.</p>
<p>En este trabajo analizamos el discurso de los paladines de la invasión de Iraq, con el objetivo de demostrar que los argumentos utilizados son los mismos que se han estado defendiendo durante siglos por parte de los agentes implicados en los conflictos bélicos.</p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>La propaganda de guerra se ha utilizado en la mayoría de las conflagraciones. Hasta principios del siglo XX, los principales objetivos fueron mantener el ardor guerrero en las propias tropas y desmoralizar del enemigo. Pero a partir de la Primera Guerra Mundial y debido a la “necesidad” de intervenir en el conflicto por parte de la ya primera potencia militar mundial (Estados Unidos de América), el objetivo primordial pasó a ser convencer a la ciudadanía para que apoyase la intervención bélica. Para cumplir dicho objetivo, que se presuponía difícil, ya que el presidente Johnson llegó al poder principalmente por su discurso antibelicista, se creó la Comisión Creel. Los resultados fueron francamente notables, generando en la sociedad norteamericana un grado de alarma y sensación de amenaza tales, que hicieron pedazos las inhibiciones sociales contra la participación de su país en los conflictos bélicos y animó a apoyar los designios guerreros de su gobierno.</p>
<p>Arthur Ponsoby, lord inglés de familia acomodada, pero sin embargo progresista y preocupado por cuestiones sociales, estableció lo que se ha dado en llamar el “Decálogo de la propaganda de guerra” (Morelli, 2001). En su libro Falsehood in Wartime detalló los diez preceptos que hasta esa fecha se habían cumplido en los principales conflictos, sentencias que no eran sino falsedades emitidas sin excepción por todos los gobiernos de los bandos implicados en cualquier guerra, con la finalidad de justificar su implicación en el conflicto. Lo verdaderamente destacable es que, pese a que la propaganda ha evolucionado de forma paralela y semejante a los desarrollos tecnológicos que han hecho de las sucesivas guerras cada vez más destructivas y perversas, estos diez preceptos se mantienen incólumes desde entonces. Se emitieron desde las filas franquistas; se cumplieron categóricamente, tanto por el ministerio de propaganda del Tercer Reich, como por parte de los aliados en la Segunda Guerra Mundial; los utilizaron los gobiernos estadounidense y soviético en la Guerra de Vietnam y son de flagrante actualidad en el conflicto palestino-israelita. Actualmente podemos identificar dichas falacias en los discursos de los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña, o España, en un desesperado intento de convencer a la ciudadanía sobre la legitimidad de la invasión de Iraq.</p>
<p>Creo que puede ser de un enorme interés crítico y, desde luego clarificador de la situación de sometimiento intelectual a la que estamos sujetos los ciudadanos, el leer con atención estos preceptos, reflexionar sobre el alcance de los mismos e identificarlos en la perversa utilización del lenguaje en los discursos de los principales gobernantes belicistas.</p>
<p>Las sentencias a los que nos estamos refiriendo, descritas hace más de siete décadas por Arthur Ponsoby y que repiten hasta la saciedad los beligerantes, son las siguientes:</p>
<p><strong>1.“Nosotros no queremos la guerra”.</strong></p>
<p><strong>2.“El enemigo es el único responsable de la guerra”</strong></p>
<p><strong>3.“El enemigo es un ser execrable”</strong></p>
<p><strong>4.“Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos motivos de la guerra)</strong></p>
<p><strong>5.“El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Lo nuestro son errores involuntarios”</strong></p>
<p><strong>6.“El enemigo utiliza armas no autorizadas”</strong></p>
<p><strong>7.“Nosotros sufrimos pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes”</strong></p>
<p><strong>8.“Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa”</strong></p>
<p><strong>9.“Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino, o sublime”</strong></p>
<p><strong>10.“Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores”.</strong></p>
<p>Estas máximas se han reiterado hasta la saciedad en todos los conflictos en los que ha habido propaganda de guerra. Se han emitido por cualquiera de los bandos involucrados en los conflictos, con la pretensión de implicar a la población en una guerra, con independencia de los principales motivos de la misma y de su propia justificación. El problema es que el control autoritario que ejerce actualmente el poder sobre los principales medios de comunicación (Qualter, 1991), tiene como consecuencia que estos mensajes se repitan hasta la saciedad, ocultando la verdad y convirtiendo a Goebbels, (ministro de propaganda nazi), en un enano en temas de comunicación de masas. Y ya se sabe: “una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”.</p>
<p>En todas las guerras los principales actores de las mismas, desde Bismarck a Bush, pasando por Churchill o Hitler, han pretendido nobles razones para intervenir en el conflicto. Todos pretendían conseguir la paz. La guerra no era sino un indeseable, pero necesario, método para conseguirla. Todos, incluso Hitler, decían anhelar un mundo en paz y en concordia con otros pueblos, pero tan magno objetivo era imposible de cumplir por culpa de la actitud de los gobernantes enemigos, que no atendían a estas nobles razones, al tiempo que resultaban un peligro para la seguridad, o la prosperidad de sus pueblos (Durandin, 1982). En todos los casos los enemigos son calificados como personajes con intereses malvados, que no dudaban en utilizar los más perversos de los métodos para conseguir sus execrables fines, sin importarles la vida de sus enemigos, ni de la de su propio pueblo, lo cual da una idea de su naturaleza malvada. Al enemigo se le acusa de utilizar métodos e incluso armamento “no autorizado”, demostrando con ello una actitud poco noble y nada caballeresca. En este punto, y en honor a la verdad, la historia nos demuestra que las armas, o estrategias militares que merecen tal consideración no han sido sino aquéllas que pueden hacerles más daño, o simplemente las que el enemigo exhibe con flagrante superioridad. Así fueron consideradas “armas no autorizadas” en algún momento histórico el fusil automático, la ametralladora, el submarino, o la bomba atómica (Morelli, 2001). Y por supuesto, las armas químicas.</p>
<p><strong>Análisis del discurso de la propaganda de guerra.</strong></p>
<p><em>Objetivos:</em></p>
<p>Nuestro trabajo pretende poner de manifiesto que en el reciente conflicto de Iraq, el discurso de los gobiernos de España y de Estados Unidos cumplen y utilizan los preceptos de la propaganda de guerra que describiera Ponsoby a principios del siglo pasado. Para ello nos hemos basado en diferentes manifestaciones públicas que han realizado sobre el tema. En concreto, analizaremos tres tipos diferentes: propaganda política, declaraciones institucionales y entrevistas a los medios de comunicación.</p>
<p><em>Materiales y método:</em></p>
<p>El procedimiento consiste en analizar el contenido de diferentes manifestaciones y discursos, con la finalidad de identificar los principios de la propaganda de guerra a los que nos acabamos de referir. El primer análisis realizado es el de la propaganda política escrita emitida y difundida ampliamente por los medios de comunicación de masas. Se trata de propaganda política tanto del gobierno de España, como del principal partido que lo sustenta, el Partido Popular. El segundo análisis es el de la “Declaración de la Cumbre Atlántica”, también conocida como “de las Azores”, emitida por los tres principales promotores del conflicto de Iraq (los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y España) sólo unos días antes de la invasión. Transcribimos la declaración completa y señalamos los párrafos en los que, a nuestro juicio, se refleja alguno de los preceptos de la propaganda de guerra. El último texto corresponde a extractos de las respuestas del Presidente de Gobierno de España en una entrevista concedida a la cadena de televisión Telecinco, destacando aquéllas en las que, de igual manera, se apele a alguno de los principios de la propaganda de guerra.</p>
<p><strong>Resultados</strong></p>
<p><strong>Primer análisis: Propaganda política del Gobierno y del Partido Popular.</strong></p>
<p>Durante las semanas anteriores al conflicto se difundió ampliamente por los medios de comunicación de masas propaganda escrita a favor de la intervención militar. En ella se exponían conjuntamente las razones del gobierno de España, así como del principal partido que lo sustenta, el Partido Popular, demostrando que hecho la separación de poderes legislativo y ejecutivo ha sido, cuando menos, discutible durante los años de mayoría absoluta del Partido Popular.</p>
<p>Las razones que a su juicio justificarían la invasión de Iraq se expusieron en el siguiente folleto:</p>
<p><img decoding="async" class=" size-full wp-image-135" alt="" src="https://mocvalencia.org/wp-content/uploads/2015/04/pp2.jpg" style="height:224px; width:180px" width="180" height="224" /> <img fetchpriority="high" decoding="async" class=" size-full wp-image-136" alt="" src="https://mocvalencia.org/wp-content/uploads/2015/04/pp1.jpg" style="height:256px; width:395px" width="544" height="354" srcset="https://mocvalencia.org/wp-content/uploads/2015/04/pp1.jpg 544w, https://mocvalencia.org/wp-content/uploads/2015/04/pp1-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 544px) 100vw, 544px" /></p>
<p>Analizando la propaganda del partido Popular, podemos identificar los preceptos de la propaganda de guerra en los “cinco ejes” y las seis declaraciones, así como en el eslogan de la portada del folleto que se difundió por los medios de comunicación. Para facilitar la identificación los exponemos en la siguiente tabla:</p>
<p><strong>Propaganda del Partido Popular / Preceptos de la propaganda de guerra</strong></p>
<p><em>“Deseamos la paz y trabajamos por la paz”</em></p>
<p><em>1. “Nosotros no queremos la guerra”.</em></p>
<p><em>“Queremos que se respeten las resoluciones de la ONU”</em></p>
<p><em>4.“Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos motivos de la guerra)</em></p>
<p><em>“Saddam Hussein debe dar pruebas de su voluntad de renunciar al uso de armas de destrucción masiva”</em></p>
<p><em>6.“El enemigo utiliza armas no autorizadas”</em></p>
<p><em>“La proliferación de armas de destrucción masiva provocará nuevos ataques terroristas, como el del 11 de septiembre”</em></p>
<p><em>5.“El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Lo nuestro son errores involuntarios”</em></p>
<p><em>6.“El enemigo utiliza armas no autorizadas”</em></p>
<p><em>“En el Partido Popular trabajamos por la paz y la seguridad de todos”</em></p>
<p><em>1.“Nosotros no queremos la guerra”.</em></p>
<p><em>“El Partido Popular no oculta a los ciudadanos el peligro real de las armas de destrucción masiva y su utilización por terroristas o por estados fracasados”</em></p>
<p><em>6.“El enemigo utiliza armas no autorizadas”</em></p>
<p><em>3.“El enemigo es un ser execrable”</em></p>
<p><em>“Es Saddam Hussein quien puede provocar la guerra, o favorecer la paz”</em></p>
<p><em>2.“El enemigo es el único responsable de la guerra”</em></p>
<p><em>“El Partido Popular exige el cumplimiento de la legalidad internacional como garantía para la paz”</em></p>
<p><em>4.“Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos motivos de la guerra)</em></p>
<p><em>“El Partido Popular defiende un compromiso internacional fuerte en la lucha contra el terrorismo”</em></p>
<p><em>4.“Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos motivos de la guerra)</em></p>
<p><em>9.“Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino, o sublime”</em></p>
<p><em>«El Partido Popular espera de la oposición una actitud coherente, responsable y con sentido de estado”</em></p>
<p><em>10.“Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores”.</em></p>
<p><em>“Por la paz. Por nuestra seguridad”</em></p>
<p><em>1.“Nosotros no queremos la guerra”.</em></p>
<p><em>4.“Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos motivos de la guerra)</em></p>
<p><em>9.“Nuestra causa tiene un carácter sagrado, divino, o sublime”</em></p>
<p><strong>Segundo análisis: “Declaración de la Cumbre Atlántica”.</strong></p>
<p>El 16 de marzo de 2003, apenas cuatro días antes de la invasión de Iraq, los presidentes de Estados Unidos y España y el primer ministro de Gran Bretaña, difundieron la “Declaración de la Cumbre Atlántica”. Se trata de una comunicación institucional que pretendía explicar las razones de una eventual intervención contra el pueblo de Iraq por parte de los principales agresores. La historia y los acontecimientos posteriores han puesto de manifiesto que la decisión de intervenir militarmente ya estaba tomada y que en realidad se trataba de un mero ejercicio propagandístico destinado a convencer a la comunidad internacional sobre la idoneidad de apoyar la invasión..</p>
<p>A continuación describimos íntegramente la declaración, señalando entre paréntesis el precepto de propaganda de guerra (según la clasificación de Ponsoby) al que apelan.</p>
<p><em>“El pueblo iraquí, con su capacidad, su rica cultura y su enorme potencial, ha sido secuestrado por Saddam Hussein. El régimen brutal de Saddam Hussein ha reducido a un país que cuenta con una historia larga y noble a una situación de aislamiento y de marginalidad internacional. Saddam Hussein oprime a sus ciudadanos, ha iniciado dos guerras de agresión contra sus vecinos y, todavía hoy, representa una grave amenaza para la seguridad de la región y del mundo. (Tercer Precepto)</em></p>
<p><em>La negativa de Saddam Hussein a cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que exigían el desarme de su capacidad nuclear, química y biológica y de sus misiles de largo alcance (Sexto Precepto), ha tenido como resultado la imposición de sanciones contra Iraq y ha socavado la autoridad de la ONU. Durante doce años, la comunidad internacional ha intentado convencerle de que se desarmara y así evitar un conflicto militar, hasta llegar a la adopción por unanimidad de la Resolución 1441 (Sexto Precepto) La responsabilidad es suya (Segundo Precepto). Si, incluso ahora, Saddam se niega a colaborar de manera plena con las Naciones Unidas, se expone a las graves consecuencias previstas en la Resolución 1441 y en resoluciones anteriores. (Séptimo Precepto)</em></p>
<p><em>En tales circunstancias, asumimos la obligación solemne de ayudar al pueblo iraquí a construir un nuevo Iraq, en paz consigo mismo y con sus vecinos. El pueblo iraquí merece quedar libre de la inseguridad y la tiranía. Asimismo, merece disfrutar de libertad para decidir sobre el futuro de su país. Contemplamos un Iraq unificado, cuya integridad territorial sea respetada. Todo el pueblo iraquí -en su rica composición de árabes sunitas y chiítas, kurdos, turcomanos asirios, caldeos y todos los demás- debería disfrutar de libertad, prosperidad e igualdad en un país unido. Apoyaremos las aspiraciones del pueblo iraquí de tener un gobierno representativo que garantice el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho, como piedras angulares de la democracia. (Preceptos Cuarto y Noveno)</em></p>
<p><em>Trabajaremos para evitar y reparar los daños producidos por el régimen de Saddam Hussein a los recursos naturales de Iraq y nos comprometemos a proteger estos recursos como un activo nacional de y para el pueblo iraquí. Todos los iraquíes deben compartir la riqueza generada por su economía nacional.</em></p>
<p><em>Promoveremos un final rápido a las sanciones internacionales y apoyaremos un programa internacional de reconstrucción para ayudar a Iraq a alcanzar una prosperidad real y para conseguir la reintegración del país en la comunidad internacional. (Preceptos Cuarto y Noveno)</em></p>
<p><em>Combatiremos el terrorismo en todas sus formas (Séptimo Precepto). Iraq no debe volver a convertirse en un refugio para ningún tipo de terrorista. (Sexto Precepto)</em></p>
<p><em>Para alcanzar este objetivo, tenemos el propósito de trabajar en estrecha colaboración con las instituciones internacionales, incluyendo las Naciones Unidas, nuestros aliados y socios y los donantes bilaterales. En caso de conflicto, tenemos la intención de buscar la adopción de forma urgente de nuevas resoluciones del Congreso de Seguridad de las Naciones Unidas que reafirmen la integridad territorial de Iraq, garanticen la distribución rápida de la ayuda humanitaria y respalde una administración apropiada post-conflicto parta Iraq. Asimismo, propondremos que el Secretario General sea autorizado, de manera provisional, a asegurar las necesidades humanitarias del pueblo iraquí se sigan satisfaciendo a través del programa Petróleo por Alimentos. (Preceptos Cuarto y Noveno)</em></p>
<p><em>Cualquier presencia militar, de resultar necesaria, será temporal y encaminada a promover la seguridad y las armas de destrucción masiva, la entrega de ayuda humanitaria y las condiciones para la reconstrucción de Iraq. Nuestro compromiso de apoyar al pueblo iraquí será a largo plazo. (Quinto Precepto)</em></p>
<p><em>Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que se unan a nosotros y nos ayuden a crear un futuro mejor para el pueblo iraquí.” (Décimo Precepto)</em></p>
<p><strong>Tercer análisis: extracto de la entrevista del presidente Jose María Aznar a Telecinco.</strong></p>
<p>Durante las semanas anteriores al conflicto, la ciudadanía española se movilizó en contra de una eventual intervención armada contra el pueblo de Iraq y especialmente, en contra de la participación de España en dicha confrontación. Se realizaron numerosas y multitudinarias manifestaciones, declaraciones, etc. y el presidente del gobierno fue entrevistado en televisión al menos en tres ocasiones.</p>
<p>A continuación exponemos las respuestas del presidente Aznar a las preguntas realizadas por un periodista de la cadena de televisión Telecinco. Entresacamos las principales declaraciones del presidente en lo que es prácticamente una transcripción completa de la entrevista Al igual que en el caso anterior, indicamos entre paréntesis el precepto que entendemos que cumple en la afirmación correspondiente.</p>
<p><strong><em>Entrevista del Presidente del Gobierno concedida a Telecinco</em> </strong></p>
<p><em>“Saddam, como Milosevic, como Hitler son todos de la misma naturaleza y en este caso Saddam es una grave amenaza para el mundo&#8230;” (Preceptos Tercero y Quinto)</em></p>
<p><em>“No podemos cimentar y asentar nuestra tranquilidad esperando más víctimas o aceptando más asesinatos, o tolerando más amenazas&#8230;” (Tercer Precepto)</em></p>
<p><em>“Saddam Hussein está convencido de que no pasa nada, de que no se va a hacer nada, de que ha desafiado la legalidad internacional y la puede seguir desafiando otros doce años más. Él tomará buena nota, seguirá rearmándose, seguirá amenazando a sus vecinos con sus armas de destrucción masiva (Sexto Precepto).</em></p>
<p><em>«Seguirá amenazando nuestra seguridad en materia de terrorismo&#8230;” (Quinto Precepto)</em></p>
<p><em>“España en todo caso va a estar bajo el amparo de las Naciones Unidas&#8230; (Noveno Precepto) Todas las resoluciones de las Naciones Unidas están vigente y todas obligan al desarme y todas advierten a Saddam Hussein, la 1441, que se expone a graves consecuencias&#8230;” (Séptimo Precepto )</em></p>
<p><em>“Nosotros no tenemos intereses en Iraq, intereses materiales en Iraq&#8230;” (Cuarto Precepto)</em></p>
<p><em>“Es la opción de la legalidad internacional y de la seguridad del mundo&#8230; (Noveno Precepto) ¿Verdaderamente estamos dispuestos a que en el mundo haya cada vez más dictadores con armas de destrucción masiva?&#8230; A mí los ciudadanos españoles me han elegido, entre otras cosas, para que pueda garantizar su seguridad frente a cualquier amenaza interna y ésa es mi responsabilidad&#8230;” (Cuarto Precepto)</em></p>
<p><em>“Lo que pienso realmente como presidente del gobierno es que esto se solucionase de una manera pacífica y eso consiste en obligarle a Saddam a cumplir&#8230;. Llevamos todo el día trabajando en nuevas formulaciones de una nueva resolución en la cual todo el mundo se pueda sentir identificado y comprometido&#8230; porque evidentemente estamos hablando de la presión sobre Saddam Hussein y de mantener esa presión para conseguir efectuar una solución pacífica de desarme&#8230;” (Primer Precepto)</em></p>
<p><em>“Saddam está a tiempo de evitar esa intervención en Iraq (Segundo Precepto). Pero ya le digo que si al final esa intervención es inevitable yo no derramaría una lágrima por ese régimen, porque ese régimen es una amenaza para todos (Quinto Precepto). Para España también, para los españoles también, en sus vinculaciones con el terrorismo, en la utilización de armas de destrucción masiva&#8230;” (Sexto Precepto)</em></p>
<p><em>“Yo cuando escucho la propuesta de la oposición, la oposición socialista, que dice que su política consiste en aislar a los Estados Unidos, me quedo absolutamente asombrado&#8230; La diferencia es que en el conflicto del Golfo yo era el jefe de la oposición y apoyé (la intervención). .. ¿Por qué ahora no? Estamos hablando de terrorismo; estamos hablando de destrucción masiva; estamos hablando de armamento verdaderamente terrible para el mundo. ¿Por qué ahora no?, ¿por motivos electorales?, ¿por motivos de conveniencia?. ¿por qué no hay coraje para hablar y decirle a los ciudadanos la verdad?. Nosotros tenemos que asumir nuestras responsabilidades y las vamos a asumir&#8230;.” (Décimo Precepto)</em></p>
<p><em>“Probablemente no estoy solo&#8230; me siento acompañado por muchísimos corazones generosos que saben que a veces hay que tomar decisiones difíciles y saben que la responsabilidad del gobernante a veces es dura&#8230;” (Octavo Precepto)</em>.</p>
<p>A lo largo de la entrevista el Presidente de Gobierno fue repitiendo cada una de las máximas de la propaganda de guerra. Tras un primer análisis parecería que solamente incumple la octava, la de que “los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa”. Ciertamente, el que en este caso ningún representante con suficiente autoridad en dichos colectivos defendiera la intervención bélica es una hecho históricamente excepcional, puesto que son grupos a los que se suele apelar para justificar los conflictos bélicos e incluso alentar a las tropas. No sólo no encontraron apoyo en intelectuales y artistas, sino que muy al contrario, hubo una verdadera revuelta en el ámbito cultural y científico en contra de la guerra, sin parangón alguno con otros países, o anteriores momentos históricos, en los que los gobiernos acudieron a colectivos con importante visibilidad y presencia social para justificar, alentar o simplemente divulgar las actitudes belicistas.</p>
<p>Pero hay que entender este precepto, que Ponsoby lo pone de manifiesto como una estrategia que se utiliza en propaganda de guerra al modo de la falacia de “argumentum ad verecundiam”, esto es, apelar al argumento de autoridad (que supuestamente tienen los intelectuales y artistas que le apoyan) para no analizar racionalmente los argumentos que conducen a las actitudes belicistas. Así pues, el sentido del octavo precepto no es otro que el de la justificación moral de la agresión y la apelación a la falacia de autoridad sirve para darle mayor credibilidad. Puesto que en este caso no es posible utilizar dicho argumento, apela entonces a que su decisión es entendida por “muchos corazones generosos” que comprenden (y supuestamente aceptan) las acciones del gobierno. Se trata de nuevo de la justificación moral de la agresión, pero esta vez mediante la falacia de “argumentum ad populum”, es decir, apoyar las acciones belicistas por el hecho de que muchas personas están de acuerdo con ello. Desde luego que el uso de falacias es algo muy frecuente en la propaganda política (Chóliz, 2001).</p>
<p><strong>Discusión</strong></p>
<p>La agresión colectiva que suponen las guerras no puede explicarse simplemente por los principios que gobiernan otras formas de agresión interpersonal. <em>Para llevar a cabo los actos bélicos se requiere de una organización social compleja que maneje recursos materiales y humanos y planifique acciones grupales</em> (Ross, 1995). Exige para ello <em>la aquiescencia e implicación de colectivos sociales importantes, incluso de la sociedad entera</em>, para poder ejecutar acciones de otra forma difíciles de perpetrar, por las gravísimas implicaciones que alcanzan.</p>
<p>Para ello, la propaganda apela a procesos psicológicos que faciliten y justifiquen la intervención armada. Los procesos sociocognitivos más relevantes implicados en la agresión social son los siguientes (Páez, Fernández y Ubillos, 2003):</p>
<p>a) <strong>Justificación moral de la agresión</strong>. En los conflictos sociales, la agresión contra un colectivo de personas se justifica moralmente. Además, la repetición de las pautas violentas y su exposición continuada por los medios de comunicación llegan a convertir la agresión en un guión social que conduce nuestras acciones (Huesmann y Eron, 1984). La guerra se convierte en “santa” al ejercerse contra los infieles, que pueden ser tanto creyentes de Alá, como de Dios. Pero también puede ser una forma de “liberar” al pueblo de tiranos, o la mejor forma de “salvar a la patria”. Los organizadores de la violencia justifican sus acciones y critican a quienes propugnan otros métodos, tachándoles de idealistas, ingenuos, o traidores. Es verdad que los métodos violentos, por tratarse de expeditivos, logran que quienes los ejecutan consigan sus objetivos rápida y eficazmente. Por eso mismo se refuerzan y se perpetúan las acciones agresivas.</p>
<p>Otra cosa es la catadura moral de los mismos, o las consecuencias perniciosas que puedan llegar a tener, incluso para los que ejercen la agresión, puesto que la justificación moral de la violencia permite que las víctimas se conviertan en potenciales agresores y justifiquen, o ejecuten agresiones en el futuro precisamente por el hecho de haber sido víctimas con anterioridad, implicándose en un círculo vicioso de difícil solución.</p>
<p>b) <strong>Distanciamiento de la víctima.</strong> A las víctimas se las deshumaniza, haciéndoles de alguna manera responsables de la agresión que sufren y justificando las acciones hostiles contra ellas (Glass, 1964; Gibbons y McCoy, 1991). Hay muchas formas de provocar distanciamiento psicológico de las víctimas, generalmente mediante prejuicios (racistas, religiosos, ideológicos, sociales, etc.). Este distanciamiento dificulta la aparición tanto de reacciones emocionales de culpa, como de atribuciones causales de responsabilidad personal ante el sufrimiento de la víctima, que son dos de los procesos que inhibirían las conductas agresivas (Tangney y Fischer, 1995).</p>
<p>c) <strong>Desindividuación.</strong> Las atrocidades cometidas en grupo son de una magnitud mayor que las perpetradas individualmente (Mullen, 1986). De alguna manera la pérdida de identidad y dilución de la responsabilidad que proporciona el realizar actos de agresión en grupo facilita la comisión de actos de mayor violencia. Los guerreros se disfrazan, o se pintan diluyéndose la identidad personal dentro del grupo. Hay países que se niegan a firmar tratados internacionales, como el caso del Tribunal Penal Internacional para delitos de genocidio y la ausencia de posteriores sanciones facilita el que se embarquen en guerras e invasiones, como las del ejército de Israel contra el pueblo palestino, o las de Estados Unidos en Afganistán e Iraq.</p>
<p>La principal función de la propaganda de guerra es precisamente favorecer estos procesos sociocognitivos que facilitan la agresión social colectiva, tanto da si se trata de una democracia, como si parte de un régimen totalitario (Durandin, 1993). El decálogo de la propaganda de guerra, que es una descripción de los principios elementales a los que debe apelarse como estrategia de persuasión, está dirigido precisamente a conseguir facilitar la agresión social mediante estos procesos sociocognitivos. La fórmula expuesta por Ponsoby (1928) es uno de los mejores exponentes de la propaganda de guerra, que, como hemos intentado demostrar en este trabajo, se ha reproducido recientemente de una forma palmaria por los gobiernos de España y Estados Unidos en la II Guerra del Golfo.</p>
<p>Quisiera finalizar esta exposición con un texto de Emile Zola que aparece en “El proceso” y que resume literariamente los principales argumentos que hemos expuesto:</p>
<p><em>“Los motivos de las guerras son difíciles de inventar&#8230; Tras largas reflexiones me ha venido la inspiración sublime. Lucharemos siempre por los otros. Nunca por nosotros mismos. Dense cuenta del honor que extraeremos de tales expediciones. Nos haremos con el título de bienhechores de los pueblos, gritaremos muy alto nuestro desinterés, apoyaremos modestamente a las buenas causas, como devotos servidores de las grandes ideas&#8230; Nuestra pasión por prestar nuestras armas a quien las pida es un generoso deseo de pacificar el mundo, de pacificarlo, de hecho, a golpes. Nuestros soldados pasearán como civilizadores, cortando el cuello a quienes no se civilicen lo suficientemente rápido”</em>.</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>Chóliz, M. (2001): El lenguaje y las mentiras de la propaganda. Valencia: Promolibro.</p>
<p>Durandin, G. (1982). Les mensonges en propagande et en publicité. Paris: Presses Universitaires de France.</p>
<p>Durandin, G. (1993). L’information, la désinformation et la réalité. Paris: Presses Universitaires de France.</p>
<p>Gibbons, F.X. y McCoy, S.B. (1991). Self-steem, similarity, and reactions to active versus passive downward comparison. Journal of Personality and Social Psychology, 60, 414¬424.</p>
<p>Glass, D. (1964). Changes in linking as a means of reducing cognitive discrepancies btween self-steem and aggression. Journal of Personality, 32, 531-549.</p>
<p>Huesmann, L.R. y Eron, L.D. (1984). Cognitive processes and the persistence of aggressive behavior. Aggressive Behavior, 10, 243-251.</p>
<p>Morelli (Principios elementales de la propaganda de guerra, Hondarribia: Hiru, 2001.</p>
<p>Morelli, A. (2001). Principios elementales de la propaganda de guerra. Hondarribia: Hiru.</p>
<p>Mullen, B. (1986). Atrocity as a function of lynch mob composition: A self-attention perspective. Personality and Social Psychology Bulletin, 12, 187-197.</p>
<p>Páez, D.; Fernández, I. y Ubillos, S. (2003). Los motivos secundarios de la agresión, frustración y altruismo. En E. Fernández-Abascal, P. Jiménez y D. Martín (Dirs): Emoción y Motivación. Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces.</p>
<p>Ponsoby, A. (1928). Falsehood in war time. Londres: Allen &amp; Unwin.</p>
<p>Qualter, T.H. (1991). Advertising and democracy in the mass age. Londres: Macmillan Press.</p>
<p>Ross, M. (1995). La cultura del conflicto.Barcelona: Piados</p>
<p>Tangney, J.P. y Fischer, K.W. (1995). Self-conscious emotions: The psychology of shame, guilt, embarrassment, and pride. Nueva York: Guilford Press.</p>
<p><em>Comunicación presentada al III Simposio de la Asociación Española de Motivación y Emoción. Valencia, mayo de 2003 Este documento puede utilizarse y divulgarse libremente, siempre que se cite la fuente de donde se ha obtenido: <a class="spip_out" href="http://www.uv.es/%7Echoliz">http://www.uv.es/&nbsp;choliz</a></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>1920: Pacifismo de la acción, pacifismo revolucionario (Kurt Hiller)</title>
		<link>https://mocvalencia.org/documentos-de-antimilitarismo-y-noviolencia/pacifismo-de-la-accion-pacifismo-revolucionario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 12:57:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[(Charla en la reunión general de la Sociedad Alemana para la Paz &#8211; Braunschweig, 30.9.1920) ¡Distinguidos compañeros de lucha! ¿O hay alguien entre Uds. que piense que es un tratamiento no adecuado para pacifistas, ya que se contradicen mutuamente el...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Charla en la reunión general de la Sociedad Alemana para la Paz &#8211; Braunschweig, 30.9.1920)</em></p>
<p>¡Distinguidos compañeros de lucha!</p>
<p>¿O hay alguien entre Uds. que piense que es un tratamiento no adecuado para pacifistas, ya que se contradicen mutuamente el pacifismo y la lucha? A esta idea debo oponerme enérgicamente. Pacifismo no significa mansedumbre. El que cree que el pacifista -por definición- debería ser un ser humano tranquilo, dulce, absolutamente indulgente y tolerante, una criatura que nunca se opone, que no se rebela, que no es agresiva, o incluso furiosa, más bien una criatura humilde, empapada de miel de la armonía y del amor incondicional a la humanidad, el que cree esto ha entendido mal de raíz el pacifismo.</p>
<p>El pacifismo no se refiere a un rebaño de corderitos y tampoco apunta a una virtud de monjas, sino representa un movimiento de lucha por una idea. ¿Por qué idea? No por la idea de que en el mundo acaben las luchas entre seres humanos y grupos de seres humanos, sino por la idea de que se acaben las guerras en el mundo. No son sinónimos la lucha y la guerra. La guerra es una forma de lucha y significa la pelea sangrienta a vida o muerte de masas, es pues una forma de ser arrastrado inocentemente a la muerte. Y este tipo de enfrentamiento -por ser inhumano- es el que quiere eliminar el pacifismo de este mundo. Solamente esta forma. No quiere eliminar el conflicto de intereses, el antagonismo de sentimientos, caracteres, ideas, el patetismo del enemigo, el «pathos» de la enemistad, la violencia de la palabra, ni siquiera quiere eliminar el odio. El pacifismo no es «castracionismo del alma». Un mundo sin odio sería lo más lastimoso, insípido y terrible que se puede imaginar, sería un mundo sin amor. El que no sabe odiar tampoco sabe realmente amar, no con ardor espiritual real. Cada genio del amor a la vez ha sido un genio del odio. El amante más sublime de la historia, Jesús, al mismo tiempo, era una de las personas con más intensa capacidad de odio. Él, Jesús, persiguió a los fariseos cuando estaban en el templo, según cuenta la historia, usando el látigo. Me parece a mí que el pacifismo utiliza demasiado poco el látigo. El pacifismo no es un movimiento contra el odio. Predicadores morales enemigos del instinto, reformados de la forma prenietzscheana del pensar, filósofos de la negación&#8230; son los responsables de esta confusión. Realmente el pacifismo es un movimiento que no tiende a oprimir o suprimir el odio sino a sublimarlo, a ponerlo en formas tales que lo hagan dejar de ser nocivo. Pues ese es el punto clave, esa es la tarea fundamental de la civilización: reducir los peligros propios de la vida al mínimo posible. Con este trabajo empezaron los dos primeros hombres primitivos, juntándose en su lucha contra la fiera que les amenazaba. Continuar este trabajo contra esa fiera, que enfurece dentro del género humano contra el propio género humano es nuestra tarea, la tarea de los pacifistas. Tenemos el compromiso ante nuestro espíritu de no hacer todo aquello que cuando se hace puede ser útil para acabar con el belicismo de nuestro planeta, y acelerar el fin de la era del asesinato legal de masas. No hemos de desear este fin, hemos de quererlo. No hemos de tocar el arpa pacifista, sino que hemos de blandir el martillo pacifista.</p>
<p>No es suficiente lamentarse de las «carnicerías de masas», indignarse, hacer consideraciones históricas, investigar las causas de las guerras pasadas y de la última guerra, buscar culpables y luego plantear teóricamente un mundo de la sociedad de las naciones que funcione sin dificultades, un estado mundial teórico solamente existente en las resoluciones de los congresos, con el fin de amasar con todo eso un tema de conversación que sirva para vecinos con necesidades de estimulos para las veladas tranquilas de los lunes: debemos ir más allá de la meditación, el análisis, la teoretización y el debate. Tenemos que actuar evitando que haya asesinatos, estigmatizando a los asesinos, actuar de una manera destructiva contra la guerra. Cierto que cada acción necesita su preparación mental, pero la preparación debe estar orientada hacia la acción. Un pacifismo «científico», que se quede estancado en el cientifismo habrá perdido su sentido y habrá sucumbido con toda la razón a la risa de cualquier temperamento humano. El pacifismo será <strong>activo</strong> o no será.</p>
<p>Pacifismo activo: esto significa pacifismo de personas decididas a terminar con la guerra mediante la praxis personal de acción, dispuestos y a costa del sacrificio individual.</p>
<p>Pero la reflexión, que debe preceder a la acción, tiene que empezar con una concienciación de la base espiritual del pacifismo en su totalidad: la inviolabilidad de la vida y la exigencia incondicional de su incolumidad. Esto es el alfa y el omega. Sería muy superficial justificar el pacifismo diciendo simplemente que la guerra es un mal y que se ha de sustituir: la arbitrariedad de la violencia por el orden del derecho en todas las partes. La fundamentación debe ir más allá. Pues uno se pregunta: ¿Por qué no debe existir la guerra? ¿Por qué no debe existir la violencia? El hecho de que nosotros no queramos estéticamente este sistema sangriento no es una respuesta suficiente. Al igual que los militares muy difícilmente pueden legitimar la guerra como un fin en sí mismo, también los pacifistas muy difícilmente podemos condenarlo por sí solo. Del mero concepto de la guerra no se puede extraer ningún argumento contra ella. Lo condenable, lo terriblemente cruel, lo profundamente bárbaro en la guerra moderna, especialmente es que obliga a seres humanos que quieren vivir, seres humanos sanos, con fuerza creadora, con ánimo productivo, inocentes, a dejarse matar. Y esa guerra además les obliga a matar seres humanos inocentes, igualmente sanos, productivos y con ganas de vivir, seres que solamente tiene la culpa de ser de naciones diferentes.</p>
<p>Hay pacifistas que olvidan el hecho simple de esta crueldad o nunca lo han pensado, y yo digo francamente que no manifiesto gran respeto por estos llamados «pacifistas». Estos son pacifistas «cabeza cuadrada». No saben por qué hacen lo que hacen y entonces no es de extrañar que lo hagan mal. Un pacifista no merece este nombre a menos que tenga claro que la guerra adquiere su carácter diabólico exclusivamente a través de la conscripción (reclutamiento obligatorio).</p>
<p>Una vieja norma jurídica dice: «Volenti non fit injuria» (el que persigue un fin no experimenta injusticia) y por lo tanto no ha lugar a protestas patéticas por la muerte en batalla de un soldado profesional o un mercenario, que asumen voluntariamente este destino. El estado dentro de unos límites razonables ha de conceder al individuo el derecho de disponer sobre su propio, el derecho a la autodeterminación individual, el «derecho sobre sí mismo», y también el derecho a disponer sobre el cuerpo de otros individuos con su consentimiento. Siguiendo este principio, se han de promulgar las normas sobre la legislación sexual (muy en contra de la actualmente vigente ley alemana que atenta contra la libertad). De este principio se ha deducido también la impunidad del intento de suicidio (una adquisición conseguida por parte de Amseln Feuerbach hace no más de un siglo) y de ahí la consideración del duelo como un acto no punible. La exhortación moral de batirse en duelo continúa siendo punible.</p>
<p>Ya que las guerras entre ejércitos de voluntarios no representan algo más que duelos colectivos enormes no se puede sustancialmente replicar contra este tipo de guerras siguiendo el principio del derecho sobre sí mismo, al menos a primera vista. Una segunda aproximación nos descubre, sin embargo, las terribles devastaciones que esas guerras causan también sobre los espacios habitados por gentes inocentes e imparciales, nos muestra las heridas y muertes de ciudadanos ajenos al conflicto mediante proyectiles extraviados, y la dimensión aplastante del peligro de que la guerra de voluntarios se convierta en una guerra de personas coaccionadas cuando uno de los dos bandos vea disminuida su suerte en la batalla. Un estado que manda una guerra mediante ejércitos de voluntarios siempre se encuentra obligado a seguir mandándola a través de ejércitos de soldados conscriptos (ejemplo famoso: Inglaterra).</p>
<p>Por lo tanto el pacifismo debe rechazar a cualquier guerra, también la de soldados conscientes. Como consecuencia, la dirección en la que debe combatir el pacifismo sigue siendo la conscripción. El que hoy todavía se oponga a esta idea puede que quizás sea un ciudadano honrado y que paga sus impuestos, ¡pero de ningún modo un pacifista!</p>
<p>Puede que la vida nos sea necesariamente uno de los bienes superiores, pero es el prerrequisito de todos los bienes, incluso de los más superiores. El derecho más básico y distinguido del individuo es el derecho a la vida. El estado, por principio básico, en primer lugar sirve para proteger la vida de sus conciudadanos. Todas las demás funciones añadidas son banalidades de poca importancia en comparación con su función fundamental. Por lo tanto, un estado que hace la guerra mediante personas conscientes no es sino una perversión de la propia concepción del estado. La concepción de que un estado no debe seguir la voluntad de sus ciudadanos sino que el ciudadano existe para el estado, esto es partiendo de la idea del estado como un «moloch», que tenga permiso para tragarse cualquier cantidad de seres humanos, es la concepción reaccionaria y antilibertaria por excelencia. Y para esta idea y sus seguidores el verdadero pacifista sólo conoce un remedio: <strong>odio ardiente.</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Declaración de la UNESCO sobre el carácter no innato de la guerra y la violencia</title>
		<link>https://mocvalencia.org/documentos-de-antimilitarismo-y-noviolencia/declaracion-de-la-unesco-sobre-el-caracter-no-innato-de-la-guerra-y-la-violencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 12:40:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Noviolencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Es científicamente falso que estemos predeterminados para la violencia y la guerra Declaración de la UNESCO sobre la violencia en el Año Internacional de la Paz (1986) ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO: «&#8230;Que hayamos heredado la tendencia a hacer la guerra». «&#8230;Que...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>Es científicamente falso que estemos predeterminados para la violencia y la guerra</strong></h2>
<h5><em>Decla</em><em>ración de la UNESCO sobre la violencia en el Año Internacional de la Paz (1986) </em></h5>
<p><em>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO:</em></p>
<p><em>«&#8230;Que hayamos heredado la tendencia a hacer la guerra».</em></p>
<p><em>«&#8230;Que el comportamiento violento se encuentra genéticamente programado en la naturaleza humana».</em></p>
<p><em>«&#8230;Que la guerra tiene su origen en el instinto o en cualquier otra motivación simple»</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la creencia de que es nuestra responsabi­lidad manifestarnos desde nuestras disciplinas sobre las más peligrosas y destructivas activida­des de la especie, violencia y guerra; reconocien­do que la ciencia es un producto cultural huma­no que no puede ser definitivo ni abarcarlo todo; y agradeciendo el apoyo a las autoridades sevi­llanas y de los representantes de la Comisión Es­pañola de la UNESCO; nosotros, los abajo firman­tes, científicos de todo el mundo y especialistas de ciencias relevantes, nos hemos reunido y lle­gado a la siguiente Declaración sobre la Violen­cia. En ella ponemos en tela de juicio cierto número de pretendidos hallazgos biológicos em­pleados, incluso, por algunos en nuestras disci­plinas, para justificar la violencia y la guerra. Dado que estos supuestos hallazgos han contribuido a una atmósfera de pesimismo en nuestros días, proponemos que este rechazo abierto y medita­do de tales errores contribuya significativamen­te al <em>Año Internacional de la Paz</em>.</p>
<p>El uso incorrecto de teorías científicas y datos como justificación de la violencia y de la guerra, no es nuevo, pero tiene lugar desde el adveni­miento de la ciencia moderna. Por ejemplo, la teoría de la evolución se ha empleado para justifi­car no sólo la guerra, sino también el genocidio, el colonialismo y la supresión de los más débiles.</p>
<p>Formulamos nuestra proposición en forma de cinco propuestas. Somos conscientes de que existen otros muchos temas sobre la violencia y la guerra a los que podría aplicarse fructíferamen­te el punto de vista de nuestras disciplinas, pero nos limitamos aquí a lo que consideramos como el paso primero y más importante.</p>
<p>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO decir que hemos heredado de nuestros antepasados animales, la tendencia a hacer la guerra. Aunque las luchas son frecuentes en todas las especies animales, pocos casos de destrucción entre es­pecies de grupos organizados son conocidos y, ninguno incluye el uso de instrumentos prepara­dos como armas. El que los depredadores se ali­menten normalmente de otras especias no pue­de ser equiparado a la violencia en las especies. La guerra es un fenómeno humano peculiar y no sucede entre los demás animales.</p>
<p>El hecho de que la guerra haya cambiado tan radicalmente con el correr del tiempo, indica que es un producto de la cultura. Su conexión bioló­gica tiene lugar, esencialmente, a través del len­guaje, que posibilita la coordinación de los gru­pos, la transmisión de la tecnología y el uso de herramientas. La guerra es biológicamente po­sible, pero no inevitable, como evidencian sus va­riaciones en el tiempo y en el espacio. Existen cul­turas que no han entablado guerras durante cien­tos de años y existen otras que han entablado lu­chas frecuentes en unas épocas y no en otras.</p>
<p>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO decir que la guerra o cualquier otro comportamiento violento se encuentran genéticamente programa­dos en nuestra naturaleza humana. Mientras que los genes afectan a todos los niveles de la fun­ción del sistema nervioso, proporcionan un po­tencial de desarrollo que sólo puede ser actuali­zado conjuntamente por el medio ambiente eco­lógico y social. Mientras que en el individuo va­ría su predisposición a ser afectado por su expe­riencia, es la interacción entre su don genético y las condiciones de crianza la que determinan su personalidad. Excepto en los casos de raras patologías, los genes no producen individuos ne­cesariamente predispuestos a la violencia. Tam­poco determinan lo contrario. Aunque los genes están implicados entre sí para establecer nues­tras capacidades de comportamiento, no deter­minan los resultados por sí mismos.</p>
<p>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO decir que en el curso de la evolución humana ha habi­do una selección de comportamiento agresivo en mayor medida que otros comportamientos. En to­das las especies bien estudiadas, el status den­tro del grupo se consigue con la aptitud para coo­perar y cumplir funciones sociales relevantes pa­ra la estructura de dicho grupo.</p>
<p>El «predominio» implica vínculos sociales y afi­liaciones; no es simplemente un asunto de po­sesión y uso de mayor fuerza física, aunque im­plica comportamientos agresivos. Allí donde la selección genética para un comportamiento agre­sivo se ha impuesto artificialmente en los anima­les, rápidamente ha producido individuos hiperagresivos; esto indica que la agresión no fue se­leccionada al máximo en condiciones naturales. Cuando tales animales hiperagresivos, creados experimentalmente, se encuentran en un grupo social, o bien trastornan su estructura social o bien son arrojados fuera del mismo. La violencia no está en nuestro legado evolutivo ni en nues­tros genes.</p>
<p>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO decir que los humanos posean un «cerebro violento». Mientras que tenemos el sistema nervioso capaz de actuar violentamente, éste no es automática­mente activado por estímulos externos o internos. Como los primates superiores, pero a diferencia de otros animales, nuestros procesos nerviosos superiores, filtran tales estímulos antes de que sean realizados. No existe nada en nuestra neurofisiología que nos obligue a reaccionar violen­tamente.</p>
<p>ES CIENTÍFICAMENTE INCORRECTO decir que la guerra tiene su origen en el «instinto» o en cualquier otra motivación simple. La aparición de la guerra moderna ha supuesto un recorrido a partir de la primacía de factores emocionales y motivacionales -a veces llamados «instintos»- hasta la primacía de los factores cognoscitivos. La guerra moderna implica el uso institucional de características personales, tales como obedien­cia, sugestibilidad o idealismo, técnicas sociales como el lenguaje, y consideraciones racionales como cálculos de costo, planificación y proceso de información. La tecnología de la guerra mo­derna ha exagerado rasgos asociados con la vio­lencia, tanto en la formación de combatientes como en la preparación del apoyo a la guerra en­tre la población en general. Como resultado de esta exageración, tales características, con fre­cuencia se interpretan como causas y no como consecuencias del proceso.</p>
<p>Concluimos diciendo que la biología no con­dena a la humanidad a la guerra, y que la humani­dad puede liberarse de la esclavitud del pesimis­mo biológico y equiparse con la confianza ahora necesaria para realizar las tareas de transforma­ción necesarias en esta Año Internacional de la Paz y en los años venideros. Aunque estas tareas son principalmente Institucionales y colectivas, también se basan en la conciencia de los parti­cipantes individuales, para los que pesimismo y optimismo son factores esenciales. Así como las guerras nacen en la mente de los hombres, la paz comienza también en nuestras mentes. La misma especie que inventó la guerra es capaz de inventar la paz. La responsabilidad es de ca­da uno de nosotros.</p>
<p><em>Sevilla, 16 de mayo de 1986</em></p>
<p><strong>Firmado:</strong></p>
<p>DAVID ADAMS, Psicología, Wesleyan University, Middletown (CT), EU. S.A. Barnett, Etología, The Australian National University, Canberra, Australia.</p>
<p>N. P BETCHEREVA, Neurofisiología, Instituto de Medicina Experimental de la Academia de Ciencias Médicas de la URSS, Leningrado, URSS.</p>
<p>BONNIE FRANK CARTER, Psicología, Albert Einstein Medical Center, Filadelfia (PA), EU.</p>
<p>JOSÉ Mª RODRÍGUEZ DELGADO, Neurofisiología, Centro de Estudios Neurobiológicos, Madrid, Es­paña.</p>
<p>ANDRZEJ ELIASZ, Individual Differences Psychology, Academia Polaca de Ciencias, Varsovia, Polonia.</p>
<p>SANTIAGO GENOVES, Antropología biológica, Insti­tuto de Estudios Antropológicos, Méjico D. F, Mé­jico.</p>
<p>JOSÉ LUIS DIAZ, Etología, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Méjico D. F, Méjico.</p>
<p>BENSON E. GINSBURG, Genéticas del Comporta­miento, Universidad de Connecticut, Storrs (CT), EU.</p>
<p>JO GROEBEL, Psicología Social, Erziehungswissenschaftliche Hochshule, Landau, RFA.</p>
<p>SAMIR-KUMAR GHOSH, Sociología, Instituto Indio de Ciencias Humanas, Calcuta, India.</p>
<p>ROBERT HINDE, Comportamiento Animal, Universi­dad de Cambridge, RU.</p>
<p>RICHARD E. LEAKEY, Antropología Física, Museo Nacional de Kenya, Nairobi, Kenya.</p>
<p>TAHA H. MALASI, Psiquiatría, Universidad de Kuwait, Kuwait.</p>
<p>J. MARTIN RAMÍREZ, Psicobiología, Universidad de Sevilla, España.</p>
<p>FEDERICO MAYOR ZARAGOZA, Bioquímica, Univer sidad Autónoma, Madrid, España.</p>
<p>DIANA L. MENDOZA, Etología, Universidad de Sevilla, España.</p>
<p>ASHÍS NANDY, Psicología Política, Centro de Estudios de las Sociedades en Desarrollo, Delhi, India.</p>
<p>JOHN PAUL SCOTT, Comportamiento Animal, Bow­ling Green State University, Bowling Green (OH), E U.</p>
<p>RIITTA WALSTROM, Psicología, Universidad de Jyväskylä, Finlandia.</p>
<p><em>Original inglés. Traducción de la Comisión Española.</em></p>
<hr />
<p><em>Edición: Club de Amigos de la Unesco de Madrid<br />
Plaza de Tirso de Molina 8, 1º<br />
28012 Madrid</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Qué es la Red Antimilitarista Europea</title>
		<link>https://mocvalencia.org/documentos-de-antimilitarismo-y-noviolencia/que-es-la-red-antimilitarista-europea/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[moc]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Mar 2015 09:32:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos de antimilitarismo y noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[La guerra empieza aquí]]></category>
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					<description><![CDATA[(below in English) Texto de presentación de la coordinación de grupos antimilitaristas europeos En la última reunión de la red europea antimilitarista europea en Bruselas, con motivo de la última acción NATO Game Over, se decidió este texto como presentación...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>(below in English)</strong></em></p>
<h3>Texto de presentación de la coordinación de grupos antimilitaristas europeos</h3>
<p>En la última reunión de la red europea antimilitarista europea en Bruselas, con motivo de la última acción NATO Game Over, se decidió este texto como presentación de lo que es una coordinación de grupos antimilitarista de acción directa noviolenta que lleva actuando desde hace algunos años ya.</p>
<h2>La Red Europea Antimilitarista</h2>
<p>La Red Europea Antimilitarista está formada por un amplio abanico de grupos de toda Europa dedicados al antimilitarismo y el uso de acción directa noviolenta. La red facilita la comunicación tanto entre grupos de la red como entre la red y otros grupos y personas implicadas en la lucha antimilitarista.</p>
<p>Esta red da la oportunidad, tanto a sus miembros como a otros, de vincular nuestras luchas antimilitaristas con otros muchos temas. Cada año intentamos elegir una o dos actividades y darles una fuerte presencia internacional. Más allá del antimilitarismo y la acción directa noviolenta, la red no tiene una agenda o declaración común. Así que los objetivos, análisis y métodos de cada grupo pueden diferir. En estos momentos estamos usando la idea común de “La guerra empieza aquí”.</p>
<p>Para contactar con la red se puede escribir al grupo actualmente a cargo de la comunicación (asumimos esta función rotativamente), o el grupo geográficamente más cercano. El grupo actualmente a cargo de la comunicación de la red es Ofog.</p>
<ul>
<li>War Resisters’ International &#8211; Internacional de Resistentes a la Guerra</li>
<li>Vredesactie/Bombspotting (Bélgica)</li>
<li>Alternativa antimilitarista-moc (España)</li>
<li>Ofog (Suecia)</li>
<li>Deutsche Friedensgesellschaft-Vereinigte KriegsdienstgegnerInnen (Alemania)</li>
<li>Gewaltfreie Aktion Atomwaffen abschaffen (Alemania)</li>
<li>Aseistakieltäytyjäliitto (AKL)– (Finlandia)</li>
<li>Trident Ploughshares (Reíno Unido)</li>
<li>Gruppe für eine Schweiz ohne Armee (GSoA) (Suiza)</li>
<li>Bundeswehr Wegtreten (Alemania)</li>
</ul>
<p>Convocatoria</p>
<p>La guerra empieza aquí – Detengámosla aquí</p>
<p>Marcar, bloquear, obstaculizar: llamamiento a la acción contra la militarización, la guerra y la infraestructura militar.</p>
<p>Hoy nos enfrentamos a la normalización de la guerra como una herramienta política cotidiana. Pero esta guerra disfrazada de herramienta democrática y humanitaria no ha perdido su destructivo y mortal impacto sobre la gente, las sociedades y la supervivencia.</p>
<p>Para que nuestros gobiernos, la OTAN o la Unión Europea libren sus guerras -que se libran en nuestro nombre- nuestras sociedades y nuestras mentes tienen que ser condicionadas para la guerra y su aceptación silenciosa.</p>
<p>Hacemos un llamamiento a todo el mundo para que diga no: a toda la gente que vivimos en Europa nos afecta la guerra. A algunas personas nos afecta por la violencia directa en el interior de los países europeos y en las fronteras de la Europa Fortaleza, y a todo el mundo por obligarnos a ser cómplices silenciosos de las atrocidades domésticas y de la guerra a gran escala en el exterior. Todas esas guerras, las que se libran aquí y las que se libran lejos, empiezan aquí, con el entrenamiento, los suministros, el reclutamiento y su propagación en nuestras vidas cotidianas. Las armas son fabricadas, las infraestructuras se militarizan, los medios y el sistema educativo normalizan la guerra y difunden valores militaristas&#8230; La sociedad civil se pone al servicio del esfuerzo bélico a través de la cooperación civil-militar: las funciones militares están siendo deslocalizadas cada vez más hacia empresas militares, al mismo tiempo que que las Fuerzas Armadas son desplegadas en sus propios países con mayor frecuencia.</p>
<p>Pero si la guerra empieza aquí, también podemos detenerla aquí. Hacemos un llamamiento a todo el mundo en todas partes para pasar a la acción marcando, bloqueando y obstaculizando la guerra y la infraestructura militar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<h2><strong>The European Antimilitarist Network</strong></h2>
<p>The European Antimilitarist Network consists of a wide range of groups from across Europe dedicated to antimilitarism and the use of non violent direct action. The network facilitates communication both between the groups in the network and also between the network and other groups and persons involved in the antimilitarist struggle.</p>
<p>This network gives us and others the opportunity to link our antimilitarist struggles with many other issues. Every year we aim to chose one or two activities and give them a strong international presence.</p>
<p>Apart from antimilitarism and non violent direct action the network does not have a common agenda or platform. The aims, analysis and methods of each group may therefore vary. Right now we use the joint concept of War Starts Here.</p>
<p>To contact us you can either contact the group currently responsible for the communication of the network (we take it in turns to do this) or the group geographically closest to you. The group currently (from April 2012) responsible for the network’s communicationts is Ofog.</p>
<ul>
<li>War Resisters’ International &#8211; Internacional de Resistentes a la Guerra</li>
<li>Vredesactie/Bombspotting (Bélgica)</li>
<li>Alternativa antimilitarista-moc (España)</li>
<li>Ofog (Suecia)</li>
<li>Deutsche Friedensgesellschaft-Vereinigte KriegsdienstgegnerInnen (Alemania)</li>
<li>Gewaltfreie Aktion Atomwaffen abschaffen (Alemania)</li>
<li>Aseistakieltäytyjäliitto (AKL)– (Finlandia)</li>
<li>Trident Ploughshares (Reíno Unido)</li>
<li>Gruppe für eine Schweiz ohne Armee (GSoA) (Suiza)</li>
<li>Bundeswehr Wegtreten (Alemania)x</li>
</ul>
<p>Call Out</p>
<p>War Starts Here – Let’s stop it here</p>
<p>Marking, Blockading, Disrupting: European call for action against militarisation, war, and war infrastructure</p>
<p>Today we face the normalisation of war as an everyday political tool. But war dressed up as a democratic and humanitarian tool has not lost its deadly and destructive impact on people, societies, and livelihoods. For our governments, NATO, or the EU to fight their wars &#8211; which are fought in our name &#8211; our societies and our minds have to be conditioned for war and its silent acceptance.</p>
<p>We call on everyone to say no: All of us living in Europe are affected by war. Some of us by direct violence within the European countries and at the borders of Fortress Europe; all of us by being made silent accomplices to the atrocities at home and the fullscale wars far away. Both wars – those fought here and those fought far away &#8211; start here: they are being trained, supplied, recruited for, and propagated in our everyday lives. Weapons are being produced, infrastructure is militarised, the media and the education system normalise war and promote military values, &#8230; Civil society serves the war effort through civil military cooperation: military tasks are increasingly outsourced to private companies while the Armed Forces are more often deployed at home.</p>
<p>But: If war starts here, we can stop it here. We call on everyone everywhere to take action by Marking, Blockading, Disrupting war and war infrastructure.</p>
<p>Más información en Insumissia sobre la red europea antimilitarista</p>
<p><strong><a href="http://www.antimilitaristas.org/spip.php?rubrique51">Más información en Insumissia sobre la red europea antimilitarista</a></strong></p>
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