Entrevista con Rasha Jarhum, activista yemení

Entrevista con Rasha Jarhum, activista yemení

Nathalia Quintiliano Ungierowicz y Adriana Erthal Abdenur, Revista Diaspora, 5 de julio de 2017

Rasha Jarhum es una investigadora y activista yemení arraigada en el Líbano y Asesora Principal de Políticas de Desarrollo para el Instituto Aspen para la Paz. Trabaja desde hace más de 15 años en derechos humanos y cuestiones de género en asociación con diversas organizaciones, además de colaborar con el Enviado Especial de la ONU para Yemen para la inclusión de las mujeres yemenís en las negociaciones de paz. Junto con otros nombres, como Amal Bashar y Tawakul Kerman, Rasha es una de las activistas que vienen tratando de mejorar las condiciones de vida de las mujeres de Yemen.

1) Tradicionalmente, ¿cuál es el papel de la mujer en Yemen?

El papel de la mujer en Yemen está fuertemente influenciado por un paradigma tradicional de género, donde la mujer es vista como la cuidadora del hogar y limitada a la esfera privada, mientras que el hombre es responsable del sustento y domina la esfera pública. Yemen aparece en último lugar en el ranking anual de desigualdad de género elaborado por el Foro Económico Mundial desde 2006. La participación política de las mujeres en Yemen ha sido muy limitada en las últimas décadas y se ha deteriorado tras la unificación del norte y del sur de Yemen en 1990. Las mujeres representaban menos del 1% de los consejos locales y sólo uno de los 301 miembros del Parlamento era mujer-y, desgraciadamente, falleció el año pasado. Es un retroceso si lo comparamos con el sur de Yemen de la década de los 80, donde las mujeres representaban el 11% en el congreso y una mujer era la mayor autoridad política, ocupando el cargo en el Alto Consejo Popular, donde la presidenta de la Unión Femenina tenía un puesto permanente.

2) ¿Cómo ha cambiado este papel, incluida la participación política, en las últimas dos décadas? ¿Cuál fue el impacto de la primavera árabe para las mujeres en Yemen?

La revuelta fue liderada por las mujeres y los jóvenes. Las mujeres desafiaron los estereotipos de género y cuestionaron la percepción de que no están suficientemente capacitadas.

Ellas salieron a las calles a exigir cambios, a marchar contra el régimen. Algunas figuras femeninas importantes contribuyeron a las revueltas y el período transicional: Tawakul Kerman (ganadora del Nobel de la Paz) movilizó a las personas y lideró a multitudes en la revolución de 2011, y Hooria Mashour (mi propia madre) fue nombrada portavoz del Consejo de Fuerzas Pacíficas.

Cuando comenzó el período de transición y el diálogo nacional, las mujeres lograron asegurar un 30% de representación y lideraron el diálogo nacional. Amal Basha fue la portavoz del comité preparatorio de la NDC, ayudó a formar la agenda nacional y puso en el centro del diálogo cuestiones relacionadas con el derecho de las mujeres, como por ejemplo cuotas y edad mínima para casarse.

Las mujeres también lideraron equipos en las principales fuerzas de tarea del NDC, incluyendo a Arwa Othman, que lideró el grupo de derechos humanos y libertad, contribuyendo al desarrollo de un paquete histórico de derechos y libertades como parte de la lista de resultados esperados por el NDC, y Nabilah Alzoubair, que lideró uno de los más complicados problemas relacionados con las guerras de Saada, una cuestión tribal y altamente patriarcal. También estuvo involucrada en el comité de mediación que se formó para tratar de prevenir la guerra en 2014.

3) ¿Cómo ha afectado el conflicto a las mujeres - y qué papeles han desempeñado - tanto en la prevención como en la perpetración de la violencia?

Se ha intensificado la catástrofe humanitaria preexistente. Ahora, el 82% de la población necesita ayuda humanitaria, con un gran impacto sobre las mujeres y los niños. Los casos de violencia de género aumentaron un 70%, según la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios. Las mujeres sufren desproporcionadamente en los ataques de potencias externas. Se han convertido en objetivos de los Houthis, de los grupos armados pro-Saleh y de las milicias, por medio de bombardeos indiscriminados, tiroteos y minas. Han sido atrapadas en el fuego cruzado de otros grupos armados, incluyendo soldados de la resistencia. Una mujer fue apedreada por Al Qaeda en 2015 por una acusación de adulterio. Las mujeres, incluso las minorías religiosas, han sido  detenidas. A las mujeres involucradas en política les ha sido prohibido viajar o les fueron confiscadas sus casas. La guerra ha llevado al colapso de los servicios sociales, incluidos los de salud y educación, y a recortes en el salario público. Las mujeres pasan hambre debido al asedio de Taiz y Hodaidah. En general, ocurre una inversión de roles donde, por necesidad, las mujeres se convierten en cabezas de familia.

Desafortunadamente, falta en la respuesta humanitaria una mirada sobre las cuestiones de género, y no ha habido financiamiento para los proyectos sobre violencia contra la mujer.

Las mujeres no sólo son víctimas en este conflicto. Ahora también son reclutadas por milicias y ejércitos para luchar en la guerra, desafiando nuevamente la narrativa de que las mujeres son incapaces.

4) ¿Cuál es la participación actual de las mujeres en las negociaciones de paz, y cuáles son las perspectivas para ese papel?

En el proceso de construcción de paz, hay tres frentes. El primero se refiere al proceso formal de negociación de paz actualmente intermediada por la ONU; el segundo se refiere a consultas paralelas con grupos más amplios para discutir la agenda de paz; y el tercero es donde se implementan las iniciativas comunitarias para apoyar la resolución del conflicto.

Las mujeres lideran el tercer frente, implementando iniciativas comunitarias para la mitigación del conflicto y apoyando campañas para la paz para promover el desarme. Por ejemplo, las madres de personas desaparecidas o que sufrieron arrestos arbitrarios formaron una alianza para liberar a sus familiares.

Las mujeres están en la línea de frente del conflicto. Por ejemplo, estamos viendo un aumento en el reclutamiento de niños. Según datos de las Naciones Unidas, un tercio de los que luchan en los frentes de batalla tienen menos de 18 años. Cuando estos niños comenzaron a ser capturados, las ONG dirigidas por mujeres implementaron proyectos para la recuperación y el apoyo psicosocial. En contraste, la ONU perdió la oportunidad de solucionar esta cuestión cuando suspendió los programas de DDR (Desarmado, Desmovilización y Reintegración) del Plan de Respuesta Humanitaria de 2016.

En el segundo frente, la ONG Mujeres apoyó la creación del Pacto Yemení para la Paz y la Seguridad (Yemeni Women Pact for Peace and Security). Esta plataforma reúne a mujeres yemení para abogar por la paz en el país. El Pacto tiene mucho potencial para apoyar la participación de las mujeres en las negociaciones de paz, y necesita un apoyo coherente para convertirse en una plataforma para una participación más significativa.

Además de los procesos apoyados por la ONU, existen iniciativas locales para la promoción de la paz. Las mujeres están dirigiendo esfuerzos para una futura reconciliación y cohesión social. Por ejemplo, mujeres como la Dra. Belkis Abou Ousba y la Dra. Entelaq Al Mutawakil formaban parte del cuadro de autoridades para la reconciliación nacional y la construcción de la paz que presentó una propuesta para la resolución del conflicto a principios de 2016. Las mujeres también trabajaron juntas para desarrollar la agenda nacional de Mujeres, Paz y Seguridad, que fue presentada a los miembros del Consejo de Seguridad. Sin embargo, esos esfuerzos son ignorados y recibidos por la comunidad internacional como una forma de competencia con los procesos facilitados por la ONU, aunque puedan ser efectivos. En Taiz, por ejemplo, una mujer contribuyó a la liberación de prisioneros de guerra por las partes beligerantes mientras un proceso de las Naciones Unidas para la liberación de detenidos quedó paralizado durante la tercera ronda de negociaciones de paz.

El primer frente es el que causa más decepción en términos de participación inclusiva. Sólo tres de los 26 miembros de las partes negociadoras eran mujeres. Estas mujeres representaban los intereses de las partes en conflicto, y ese número se ha reducido a cero durante el período de la diplomacia itinerante, que es cuando los negociadores no están presentes en el mismo espacio, y el enviado especial de la ONU se va reuniendo con ellos. Los comités formados como parte de las negociaciones de paz, por ejemplo los comités de distensión, no tenían ni siquiera una mujer en su formación. Esto también es visto como un revés para las yemenís, teniendo en cuenta que una de las resoluciones de la Conferencia Nacional de Diálogo demanda claramente que la representación de las mujeres no sea menor de un 30% en todos los procesos políticos. Hubo un esfuerzo por el enviado especial para aumentar la participación de las mujeres durante la tercera ronda de negociaciones. Siete mujeres, incluyendo yo misma, fuimos invitadas a llevar a cabo una visita de cinco días durante las negociaciones.

5) ¿Qué futuro ves para las mujeres yemenís?

Cuando estaba en Kuwait, escuché esta pregunta repetidamente por los patrocinadores de la ronda de paz. He escuchado que era genial contar con mujeres yemenitas en las reuniones y muchos deseos de que las partes negociadoras contaran con nuestra sabiduría. He escuchado lo comprometidos que estaban todos con el proceso de paz y la posibilidad de alcanzar una solución política. Eso fue muy motivador.

Pero cuando volví a casa, hice mi propia reflexión y creo que fui engañada. Algunos de estos patrocinadores de la paz también son miembros del Consejo de Seguridad y forman parte del Acuerdo de Comercio de Armas y están apoyando la transferencia de armas a las partes beligerantes. Se benefician de la sangre yemení.

La guerra de Yemen no es más complicada que los conflictos en otros países de la región: hemos tenido un proceso político de diálogo, tenemos los fundamentos para una resolución política basada en la Conferencia de Diálogo Nacional. Sólo necesitamos una plataforma inclusiva para negociaciones de paz que dé voz a las mujeres, a los jóvenes y otros actores de la sociedad civil. Yo veo un futuro que va  a presenciar el crecimiento del poder de las mujeres yemenís, de una forma similar a lo que ocurrió en Europa y Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.


Sobre las autoras:

Nathalia Quintiliano es funcionaria de las Naciones Unidas y actualmente trabaja para el Mecanismo de Monitoreo del embargo de armas y municiones impuesto a Yemen. Nathalia actúa también como punto focal de la UNOPS Djibouti para la Fuerza de trabajo para la Prevención de Abuso y Acoso sexual.

Adriana Erthal Abdenur es becaria del Instituto Igarapé e investigadora de Post-Doctorado Senior del CNPq junto al Centro de Investigación y Documentación de Historia Contemporánea de Brasil (CPDOC) de la Fundación Getúlio Vargas (FGV-Rio).

 

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